El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus declaraciones sobre la seguridad nacional en el hemisferio occidental tras la reciente operación militar en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro. En un vuelo de regreso a Washington, Trump advirtió sobre la situación en Colombia, sugiriendo que el país, bajo la presidencia de Gustavo Petro, está vinculado al tráfico de drogas y podría ser objeto de una acción militar estadounidense.
Durante una conversación con periodistas, Trump calificó a Petro como “un hombre enfermo que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”. Esta declaración se produce en un contexto donde Estados Unidos ha llevado a cabo ataques contra embarcaciones venezolanas involucradas en el contrabando de drogas y ha ampliado sus operaciones en el Pacífico oriental, apuntando a barcos sospechosos provenientes de Colombia. En octubre, la administración Trump impuso sanciones a Petro y a su familia, acusándolos de estar involucrados en el comercio global de drogas, y por primera vez en casi tres décadas, incluyó a Colombia en una lista de países que no cooperan en la lucha contra las drogas.
Trump no descartó la posibilidad de ordenar una operación militar contra Colombia, afirmando: “Me suena bien”. Estas declaraciones han generado inquietud en la región, especialmente en Colombia, que es considerada el epicentro del comercio mundial de cocaína.
Además, Trump renovó sus llamados para que Estados Unidos tome control de Groenlandia, argumentando que su ubicación es estratégica debido a la presencia de barcos rusos y chinos en la zona. En respuesta, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, rechazó la idea de que Estados Unidos pueda anexar el territorio, recordando que Dinamarca ya proporciona acceso a Groenlandia a través de acuerdos de seguridad existentes.
En otro frente, el secretario de Estado, Marco Rubio, destacó la influencia cubana en el gobierno de Maduro, afirmando que los guardaespaldas de Maduro eran cubanos y que estos también controlaban la inteligencia interna del régimen. El gobierno cubano, por su parte, reportó que 32 oficiales murieron durante la operación militar estadounidense en Venezuela.
Estas acciones y declaraciones de la administración Trump reflejan un enfoque más agresivo hacia América Latina, en línea con su Estrategia de Seguridad Nacional, que busca restaurar la “preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”. La retórica de Trump y sus funcionarios ha suscitado preocupaciones sobre las implicaciones de una mayor intervención militar en la región.
