La disolución de partidos muestra la crisis del centro político en Chile

El ocaso del centro político: Demócratas y Amarillos se disuelven tras fracaso electoral y falta de apoyo popular

El centro político en Chile enfrenta una crisis significativa, evidenciada por la disolución de los partidos Demócratas y Amarillos, que no lograron alcanzar el mínimo de votos requeridos por la ley de partidos. Esta decisión fue aceptada sin apelaciones por ambas agrupaciones, que a casi cinco años de su creación, han visto cómo su influencia en el panorama electoral se ha desvanecido.

Juan Pablo Lavín, director de Panel Ciudadano-UDD, señala que “no es que el centro esté huérfano; es que el centro político, tal como lo entendíamos, tiene cada vez menos incidencia en la configuración electoral actual”. Los partidos, que se formaron con la esperanza de representar una alternativa centrista, han fracasado en captar el electorado, a pesar de que las encuestas indican que este sector es el más poblado en comparación con las opciones de izquierda y derecha.

Amarillos, fundado por el escritor Cristián Warnken, y Demócratas, liderado por Ximena Rincón, comenzaron su trayectoria política con un impulso tras la campaña por el Rechazo en el plebiscito constitucional, pero su camino se tornó complicado al no poder presentar una alternativa presidencial viable y sufrir un rotundo fracaso en las elecciones parlamentarias. Ambos partidos contaron con militantes de renombre que habían desempeñado roles importantes en los gobiernos de la Concertación, como Isidro Solis, Soledad Alvear y Carlos Maldonado, pero esto no fue suficiente para mantener su relevancia.

Lavín argumenta que el fracaso de estos partidos se debe a una interpretación errónea de los procesos constitucionales, donde se observó el resultado sin considerar el cambio en la base electoral. “La mayoría no se identifica con ningún sector. Y quienes se declaran de centro muchas veces lo hacen por descarte, no porque adhieran a un proyecto centrista como síntesis ideológica”, explica.

El director de Panel Ciudadano-UDD también destaca que el Rechazo fue más una manifestación de descontento con la política que un apoyo a una propuesta centrista. “Se confundió desafección con moderación”, afirma. La disolución de Demócratas y Amarillos, según Lavín, es un reflejo de que el nuevo electorado no busca un partido de centro, sino que expresa una distancia con la política tradicional.

Finalmente, Lavín concluye que el concepto clásico de centro político, que aboga por consensos y reformas moderadas, ha perdido su capacidad de influir en el comportamiento electoral actual, lo que plantea un desafío para el futuro de la política en Chile.