Los bonos soberanos de Venezuela han experimentado un notable aumento del 25% tras la intervención militar de Estados Unidos y la captura del presidente Nicolás Maduro.
En detalle, el bono Venezuela 2028 ha subido un 25,98%, el Venezuela 2031 un 25,78% y el Venezuela 2027 un 24,3%, según datos de ‘Bloomberg’ citados por Europapress. Asimismo, la deuda de la petrolera estatal, Petróleos de Venezuela (PDVSA), ha visto un incremento del 28,20% en su deuda con vencimiento en 2037 durante la jornada del lunes. Este repunte se produce en un contexto donde Venezuela acumula aproximadamente US$56.500 millones en bonos soberanos y de PDVSA en default desde 2017, cifra que podría superar los US$140.000 millones si se consideran intereses acumulados y fallos judiciales.
La detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la noche del sábado ha generado un gran interés sobre el futuro de la industria petrolera venezolana. En una conferencia de prensa posterior a la operación militar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su deseo de que Venezuela permitiera la participación de empresas estadounidenses en su industria petrolera, enfatizando la necesidad de “acceso total” a los recursos naturales del país.
Este interés ha llevado a un aumento significativo en las acciones de empresas del sector energético en Wall Street, destacando a Chemron, que avanzó un 5%. Chemron es la única petrolera estadounidense que aún tiene acceso a operaciones en Venezuela. Además, las acciones de firmas de servicios petroleros también han registrado importantes incrementos en la bolsa.
La analista de mercados de XTB Latam, Emanoelle Santos, comentó que el mercado anticipa que Venezuela no solo requiere capital, sino también experiencia en ingeniería, perforación, reacondicionamiento de pozos y mantenimiento de instalaciones que han sufrido un deterioro significativo debido a años de subinversión y problemas operacionales.
A pesar de estos movimientos en el mercado de bonos y acciones, los precios del petróleo han mostrado una volatilidad limitada. Los analistas sugieren que cualquier impacto de la normalización de la producción en Venezuela no se materializará de inmediato, ya que el mercado está más enfocado en una narrativa de potencial y posicionamiento estratégico que en un aumento inmediato de la oferta de barriles.
