Un Boeing militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizó el domingo en Ushuaia, generando especulaciones debido a la falta de información oficial del Gobierno argentino y el creciente interés de la administración Trump en esta estratégica región.
La llegada inesperada de la aeronave a la provincia de Tierra del Fuego se produce pocos días después de que el Gobierno de Javier Milei asumiera el control del puerto de Ushuaia, un punto clave de acceso a la Antártida, que anteriormente estaba bajo la administración del Gobernador Gustavo Melella, un opositor al nuevo mandatario. Esta situación ha llevado a la oposición a considerar la maniobra como un primer paso hacia la entrega del control estratégico de la zona a Estados Unidos.
El Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego expresó su preocupación, señalando que “esta intervención constituye un avasallamiento, sin ningún tipo de argumento ni hecho que la avale, a la autonomía de nuestra provincia, garantizada por la Constitución Nacional”. En un comunicado, las autoridades provinciales insinuaron que existen “intencionalidades geopolíticas o económicas -no explicitadas- que trascienden la realidad del puerto y que parecieran estar detrás de una medida de esta magnitud”.
La falta de claridad sobre el motivo del aterrizaje del avión militar ha llevado a diputadas peronistas como Agustina Propato y Cristina López a exigir más información, advirtiendo que estas acciones “poco transparentes” ponen a Argentina en una situación de vulnerabilidad en términos de defensa y soberanía. Propato criticó la autorización de ejercicios militares con personal estadounidense sin la debida intervención del Congreso Nacional, así como las declaraciones de Milei sobre la posible instalación de una base militar conjunta con Estados Unidos en Ushuaia.
Tras varias horas de incertidumbre, la embajada de Estados Unidos aclaró que el avión transportó a una delegación bipartidaria del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EE.UU. La visita incluye reuniones con funcionarios y actores clave para discutir temas como la degradación de entornos naturales, permisos para la gestión de minas y residuos, procesamiento de minerales críticos, investigación en salud pública y seguridad médica.
A pesar de esta explicación, las autoridades locales, como Emiliano Fossatto, secretario jurídico de Tierra del Fuego, manifestaron su inquietud, calificando el arribo del Boeing como “misterioso” y afirmando que la Gobernación solicitaría más detalles a la Cancillería nacional, dado que la ubicación del puerto de Ushuaia es demasiado valiosa para ser considerada una simple visita de rutina.
Cabe recordar que en abril de 2024, la entonces jefa del Comando Sur de EE.UU., Laura Richardson, visitó Ushuaia y se reunió con Milei, anunciando que la base naval que Argentina estaba construyendo allí se convertiría en un proyecto compartido con Estados Unidos. En esa ocasión, Milei destacó que la base naval sería un “gran centro logístico” y la puerta de entrada al continente antártico. Desde entonces, la influencia de Estados Unidos en la región ha sido objeto de atención, especialmente en el contexto de la creciente presencia de China.
