Trump promueve la expansión petrolera en Venezuela

Trump impulsa la explotación petrolera en Venezuela, un plan que podría intensificar la crisis climática global y sus consecuencias

La reciente captura de Nicolás Maduro ha llevado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a proponer una expansión significativa de la explotación petrolera en Venezuela, país que alberga las mayores reservas de crudo del mundo. Trump, conocido por su lema “drill, baby, drill” (“perfora, nena, perfora”), busca replicar en Venezuela la estrategia que implementó durante su mandato en Estados Unidos, donde promovió un aumento agresivo en la producción de petróleo y gas.

Tras el arresto de Maduro y su esposa, Cilia Flores, Trump declaró que su objetivo es que las compañías petroleras estadounidenses inviertan miles de millones de dólares en la recuperación de la infraestructura petrolera venezolana, que ha sido severamente dañada. “Las compañías petroleras van a entrar, van a gastar dinero, vamos a recuperar el petróleo; francamente, deberíamos haberlo recuperado hace mucho tiempo”, afirmó Trump. Además, su administración está presionando al gobierno interino de Venezuela para que elimine una ley que exige que al menos el 50% de los proyectos petroleros sean de propiedad estatal.

Sin embargo, expertos advierten que llevar la producción de petróleo en Venezuela a niveles cercanos a su máximo histórico de 3,7 millones de barriles diarios, alcanzado en la década de 1970, sería un desafío financiero considerable. Actualmente, la producción se sitúa en alrededor de un millón de barriles diarios. Un aumento moderado a 1,5 millones de barriles diarios podría generar aproximadamente 550 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, superando las emisiones anuales de países como el Reino Unido o Brasil, según Paasha Mahdavi, profesor asociado de la Universidad de California en Santa Bárbara.

John Sterman, experto en clima y economía del MIT, advirtió que la reactivación de la producción petrolera en Venezuela, especialmente considerando que su crudo es de los más intensivos en carbono, tendría un impacto ambiental devastador. “Si hay millones de barriles diarios de nuevo petróleo, eso añadirá una enorme cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera y la gente del planeta no puede permitírselo”, señaló.

Críticos de la política de Trump han calificado sus acciones como un “imperialismo” basado en combustibles fósiles. Elizabeth Bast, directora ejecutiva de Oil Change International, afirmó: “Estados Unidos debe dejar de tratar a América Latina como una colonia de recursos. El pueblo venezolano, y no los ejecutivos petroleros estadounidenses, debe decidir el futuro de su país”.

La situación política en Venezuela, marcada por la captura de Maduro, ha puesto de relieve la responsabilidad de la izquierda latinoamericana, que durante años ha defendido o minimizado la dictadura en el país. En este contexto, el canciller chileno, Alberto van Klaveren, confirmó la salida de Pakarati de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, mientras que el fiscal del caso, Héctor Barros, mencionó la posibilidad de solicitar la declaración de Maduro por el crimen de Ronald Ojeda.

La expansión de la producción de crudo en Venezuela, en medio de la crisis climática global, plantea serias preocupaciones sobre el futuro del medio ambiente y la política en la región.