El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, se declararon inocentes este lunes en su primera comparecencia ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, donde enfrentan serios cargos relacionados con narcotráfico tras su captura por fuerzas estadounidenses en Caracas.
Durante la audiencia, Maduro rechazó las acusaciones de la fiscalía estadounidense, afirmando: “Soy inocente. No soy culpable de nada de lo que se ha mencionado aquí”. Además, se autodenominó un “hombre decente” y el presidente en ejercicio de Venezuela, declarando que se considera un “prisionero de guerra” tras ser capturado en su hogar en Caracas, según reportó la cadena CNN.
Cilia Flores, por su parte, también se declaró “no culpable, completamente inocente”. Ambos comparecieron ante el tribunal vestidos con uniformes oscuros de prisión y se mantuvieron separados durante la audiencia. Los abogados defensores de la pareja informaron al juez que, por el momento, no solicitarán libertad condicional. La defensa de Maduro mencionó que Flores presenta “algunos problemas de salud que requerirán atención”, mientras que el abogado de Flores denunció que su clienta sufrió “lesiones importantes durante su secuestro”.
La audiencia, que duró menos de una hora, fue presidida por el juez federal Alvin Hellerstein, quien ha estado en el cargo desde 1998. El tribunal programó la próxima comparecencia para el 17 de marzo a las 11:00 horas locales. Para su defensa, Maduro ha contratado al abogado Barry Pollack, conocido por haber representado al fundador de Wikileaks, Julian Assange, mientras que Cilia Flores es defendida por Mark Donnelly, exfiscal del Departamento de Justicia y especialista en delitos económicos.
Los cargos presentados por la fiscalía incluyen conspiración narco-terrorista, fabricación, distribución o entrega de una sustancia controlada, específicamente por la presunta posesión de cinco kilogramos de cocaína. También se le imputa conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras o artefactos destructivos, y conspiración para la posesión de este tipo de armamento, lo que podría desencadenar un proceso judicial con importantes repercusiones políticas y diplomáticas.
