La Casa Blanca reafirmó este miércoles que la diplomacia es la prioridad del presidente Donald Trump en relación con Groenlandia, aunque no se descartan otras opciones, incluida una posible acción militar. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció que la próxima semana se llevará a cabo una reunión con representantes de Dinamarca para abordar este tema.
Leavitt subrayó que “todas las opciones siempre están sobre la mesa” mientras el presidente evalúa lo que más conviene a los intereses de Estados Unidos, aunque enfatizó que la primera opción sigue siendo la diplomacia. Desde el siglo XIX, varios presidentes estadounidenses han considerado la anexión de Groenlandia como beneficiosa para la seguridad nacional de EE.UU. La portavoz añadió que Trump busca disuadir la agresión de Rusia y China en el Ártico, lo que ha llevado a su equipo a discutir la posibilidad de una compra de la isla.
El jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, y Leavitt no descartaron la posibilidad de enviar fuerzas armadas para anexionar Groenlandia, en contraste con el enviado especial de Trump para la región, Jeff Landry, quien defendió la independencia de la isla y propuso acuerdos económicos con Washington.
La reunión diplomática en Washington, que se llevará a cabo la próxima semana, fue confirmada por el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien no ofreció más detalles sobre la cuestión. El ministro danés de Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, había solicitado previamente esta reunión para aclarar malentendidos, como la supuesta falta de atención de Dinamarca hacia la defensa de Groenlandia y la presencia de barcos chinos en la región. Rasmussen enfatizó que Dinamarca no puede aceptar la petición estadounidense de ceder Groenlandia, pidiendo respeto por lo que considera una “línea roja”.
En la reunión también participará Vivian Motzfeldt, consejera de Asuntos Exteriores del Gobierno autónomo de Groenlandia, quien expresó que su mensaje principal será que Groenlandia y Estados Unidos tienen una relación de mutua necesidad en términos de seguridad en el Ártico. Motzfeldt también manifestó su deseo de evitar malentendidos, recordando que ambas partes son amigas y aliadas.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, anunció que la próxima semana se llevará a cabo una reunión con los líderes de los partidos políticos daneses y los representantes de los territorios autónomos para discutir la relación con Estados Unidos.
A nivel europeo, los ministros de Exteriores de Francia, Alemania y Polonia, que conforman el Triángulo de Weimar, reiteraron su apoyo a Dinamarca, un día después de que líderes de seis países europeos, incluido España, hicieran lo mismo. El ministro francés, Jean-Noël Barrot, afirmó que “Groenlandia no está en venta y no se compra”, y aseguró que Dinamarca puede contar con la solidaridad de la Unión Europea.
Barrot también mencionó que Francia está considerando cómo defender sus intereses en caso de amenazas, en referencia a las declaraciones de Trump sobre Groenlandia. Por su parte, la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, se limitó a señalar que China aboga por gestionar las relaciones entre Estados de acuerdo con los principios de la ONU, sin ofrecer más detalles sobre la situación.
Groenlandia, que cuenta con una población de aproximadamente 57,000 habitantes y un territorio de 2.1 millones de kilómetros cuadrados, depende en gran medida de la pesca y de la ayuda económica de Dinamarca, que cubre cerca de la mitad de su presupuesto.
