Retomar hábitos de sueño saludables es clave para el éxito escolar y emocional.

A dos semanas del regreso a clases: consejos para restablecer el horario de sueño de los niños y adolescentes

Con el inicio del año escolar 2026, especialistas advierten sobre la importancia de restablecer hábitos de sueño saludables para niños y adolescentes.

A medida que marzo se aproxima y las familias se preparan para el regreso a clases, los expertos en salud mental enfatizan la necesidad de retomar rutinas de sueño que ayuden a los estudiantes a enfrentar las exigencias académicas. Luis Pino, director de la carrera de psicología de la Universidad de Las Américas, explicó que es fundamental comenzar a ajustar los horarios de sueño con anticipación. “Toda la literatura conductual, neurológica y científica indica que lo más recomendable es mantener durante al menos una o dos semanas un cambio conductual, especialmente en los hábitos de sueño”, afirmó Pino.

Según el especialista, los niños de entre 6 y 12 o 13 años requieren entre 9 y 12 horas de sueño. Para aquellos que deben levantarse alrededor de las 7:00 de la mañana, se recomienda iniciar los rituales de higiene del sueño a partir de las 19:00 horas, con un horario de descanso que oscile entre las 19:00 y las 21:00 horas. En el caso de los adolescentes, que necesitan entre 8 y 10 horas de descanso, Pino sugiere comenzar la rutina nocturna entre las 20:00 y 20:30 horas, para dormir a más tardar entre las 22:00 y 22:30 horas.

El académico subrayó que el cambio debe ser gradual, permitiendo que los niños se acostumbren a dormir más temprano. Además, es crucial que los menores puedan expresar a sus cuidadores cómo se sienten con respecto a los nuevos horarios. Entre las estrategias recomendadas se incluyen la lectura tranquila antes de dormir, ejercicios de respiración guiada, escuchar música suave y mantener conversaciones calmadas. Para los más pequeños, la lectura de cuentos es una parte esencial de una adecuada higiene del sueño.

Pino también destacó la importancia de regular factores ambientales como la luz y la temperatura de la habitación, así como evitar comidas a deshora y el consumo de bebidas con cafeína, dulces y exceso de azúcar, hábitos que suelen incrementarse durante las vacaciones. La falta de sueño puede llevar a una mayor irritabilidad y frustración, y si se convierte en un problema crónico, puede asociarse con síntomas de ansiedad o depresión. Las señales de alerta incluyen ausentismo escolar, retrasos frecuentes, bajo rendimiento académico y conflictos en el hogar y la escuela.

Por su parte, Ximena Aranda, académica de Terapia Ocupacional de la Universidad Andrés Bello, también ofreció recomendaciones para facilitar la adaptación escolar. Resaltó la importancia de establecer una rutina de sueño saludable, disminuyendo los estímulos ambientales antes de dormir, como reducir la intensidad de la luz y limitar actividades activas. “Mantener horarios regulares de sueño ayudará a que el niño o niña esté más descansado y preparado para el día escolar”, indicó Aranda.

Además, sugirió crear rutinas diarias predecibles, respetando horarios y secuencias de tareas, pero con flexibilidad ante imprevistos. Fomentar la autonomía en los niños, permitiéndoles asumir pequeñas responsabilidades, y reservar tiempo de calidad en familia son otras de las recomendaciones. También es importante limitar la exposición a pantallas, dado que la escuela ya implica una alta carga de estímulos, y utilizar apoyos visuales como rutinas escritas o pictogramas para anticipar las actividades del día.

Ambos expertos coinciden en que, con anticipación, constancia y comunicación, es posible establecer hábitos de sueño que no solo favorezcan el rendimiento académico, sino que también contribuyan al bienestar emocional de los niños y adolescentes durante todo el año escolar.