Ejercicios militares en Groenlandia reflejan la creciente preocupación de Europa por la dinámica estratégica en el Ártico, con un enfoque particular en las acciones de China y Rusia.
Recientemente, Noruega y Suecia anunciaron el envío de personal militar a Groenlandia, a lo que se han sumado Alemania y Francia, que han confirmado el despliegue de tropas en la isla ártica. Este movimiento coincide con el inicio de ejercicios militares organizados por Dinamarca, que ha extendido invitaciones a aliados europeos y miembros de la OTAN para participar en estas maniobras.
El Ministerio de Defensa alemán ha indicado que su país enviará un “equipo de reconocimiento” compuesto por 13 miembros de la Bundeswehr. Según el comunicado oficial, la misión tiene como objetivo “explorar las condiciones para posibles contribuciones militares en apoyo de Dinamarca para garantizar la seguridad de la región, especialmente en lo que respecta a las capacidades de vigilancia marítima”.
El Gobierno alemán ha expresado preocupaciones sobre las amenazas que, a su juicio, enfrenta Groenlandia, señalando específicamente a China y Rusia como actores que están militarizando el Ártico. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, afirmó que ambos países “utilizan el Ártico cada vez más militarmente y de este modo cuestionan la libertad de tráfico, comunicaciones y comercio”.
Desde Moscú, la Embajada rusa en Bruselas ha respondido a estas afirmaciones, calificando de “mito” la supuesta amenaza que representan Rusia y China en la región. En un comunicado, la embajada sostiene que la OTAN está utilizando las declaraciones de Estados Unidos sobre Groenlandia para promover una agenda antirrusa y antichina, lo que, según ellos, revela la artificialidad de la histeria que se está generando en torno a este tema.
Por su parte, Francia ya tiene un pequeño contingente de aproximadamente 15 soldados desplegados en Groenlandia, en respuesta a una solicitud de Dinamarca, que es la nación propietaria del territorio autónomo. El presidente francés, Emmanuel Macron, confirmó el envío del destacamento a través de redes sociales, enfatizando que la decisión fue tomada a petición de Copenhague y no como parte de una iniciativa de la OTAN.
Tanto Alemania como Francia han subrayado que sus despliegues son en respuesta a solicitudes directas de Dinamarca, mientras que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha evitado hacer comentarios sobre esta situación, que pone a prueba la cohesión transatlántica en un contexto de creciente presión de Washington sobre Groenlandia.
