Crecimiento del 6

Venezuela enfrenta crisis económica sin precedentes: Salario mínimo de medio dólar y un futuro incierto tras años de descalabro

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha pronosticado que Venezuela experimentará un crecimiento del 6,5% en 2023, lo que la posicionaría como la nación con mejor expansión en la región. Sin embargo, analistas advierten que este aumento se debe a bases comparativas bajas y a datos que consideran “poco confiables” provenientes del país.

En el contexto de América Latina, que es la región más desigual del mundo, el crecimiento general fue del 6,9% en 2021, tras la caída provocada por la pandemia. Sin embargo, en 2022, la tasa se desaceleró al 3,7%, y en 2023 se estima un crecimiento del 2,3%, cifra que se proyecta se mantendrá también en 2024 y 2026, según la Cepal.

Venezuela, que ha sido catalogada como uno de los países más empobrecidos de la región, enfrenta una crisis económica prolongada. Actualmente, el salario mínimo en el país es de aproximadamente medio dólar al mes, equivalente a menos de 500 pesos chilenos, según el tipo de cambio del Banco Central de Venezuela (BCV). Este ingreso se complementa con bonos gubernamentales que pueden alcanzar hasta 160 dólares, aunque estos no se consideran para el cálculo de beneficios laborales. Un economista que habló con la Agencia EFE bajo condición de anonimato, afirmó que “es prácticamente imposible” vivir con este salario en Venezuela, lo que ha llevado a muchos a depender de bonos, remesas y ayudas externas para subsistir.

Juan Nagel, economista y académico de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes, destacó que la economía venezolana es actualmente un 75% más pequeña que hace diez años, incluso antes de la imposición de sanciones. La reciente captura de Nicolás Maduro ha reavivado el debate sobre el estado real de Venezuela tras más de una década de crisis económica. Nagel subrayó que el país presenta un “deterioro estructural” que precede a las sanciones internacionales, y que el balance económico es “crítico”.

El economista explicó que la contracción de la actividad económica, la pérdida de institucionalidad y el colapso de sectores clave han creado un escenario que requiere una reconstrucción casi desde cero. Este retroceso se atribuye al “mal manejo de la economía” por parte del régimen de Maduro, así como a la caída de la producción petrolera, conflictos políticos y la falta de seguridad jurídica para la inversión.

Un análisis de DW señala que Maduro no ha tenido la capacidad para implementar los cambios necesarios en el país desde la muerte de Hugo Chávez. A pesar de que Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, la situación se ha visto afectada por sanciones, crisis política, migración masiva, hiperinflación y acusaciones de corrupción y narcotráfico.

El gobierno de Donald Trump, tras la captura de Maduro, expresó la necesidad de tener “acceso total” al petróleo venezolano, con el secretario de Estado, Marco Rubio, indicando que uno de los intereses de su administración es refinar el crudo pesado de Venezuela en refinerías estadounidenses.

Nagel advirtió que el deterioro de la economía no es solo coyuntural, sino estructural, señalando que “las bases de la economía en Venezuela son muy malas”. En el país no existe un sistema bancario funcional, ni un sistema de créditos, y la moneda carece de credibilidad. Además, no hay un banco central independiente ni un presupuesto nacional, lo que ha llevado a procesos inflacionarios extremos.

El economista indicó que la falta de una política monetaria seria ha llevado a Venezuela a sufrir hiperinflación, y posiblemente esté entrando en una segunda fase de este fenómeno. Nagel concluyó que la reconstrucción de la economía venezolana sería una tarea titánica, y que el primer paso sería “frenar la hiperinflación y establecer una política creíble para aumentar la producción petrolera, lo que requeriría inversiones en infraestructura básica”. Para cualquier mejora económica, enfatizó, son necesarios cambios políticos profundos, incluyendo el retorno a la democracia y la liberación de presos políticos.