Estudio revela que la Generación Z no supera a la anterior en capacidad cognitiva.

Crisis cognitiva: la Generación Z enfrenta el retroceso del coeficiente intelectual en la era del sedentarismo digital

Un estudio de la Universidad de Northwestern revela que, por primera vez en más de un siglo, la capacidad cognitiva global ha retrocedido, marcando el fin del Efecto Flynn.

La investigación, liderada por la Dra. Elizabeth Dworak, indica que las puntuaciones en áreas clave como el razonamiento verbal, la lógica matemática y la resolución de problemas han disminuido, lo que significa que la Generación Z es la primera en la historia moderna que no supera a la generación anterior en estas pruebas cognitivas. Este fenómeno ha sido atribuido al sedentarismo digital, donde la hiperconectividad y el uso excesivo de dispositivos electrónicos han atrofiado el pensamiento profundo y la capacidad de concentración.

El estudio destaca que, a pesar de que las personas pueden cumplir con las recomendaciones de ejercicio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), muchas llevan un estilo de vida sedentario en términos cognitivos. Este “sedentarismo activo” se refiere a aquellos que, aunque realizan actividad física, pasan la mayor parte de su tiempo en un estado de desconexión corporal, atrapados en la inercia de la vida digital.

La Dra. Dworak señala que el acceso constante a información y soluciones rápidas a través de las pantallas ha reducido el esfuerzo cognitivo necesario para resolver problemas, lo que a su vez ha llevado a una disminución en la capacidad de razonamiento y memoria. “Estamos viendo cómo el cerebro se adapta a la gratificación instantánea, lo que afecta nuestra capacidad de enfoque y regulación emocional”, explica.

Además, el estudio sugiere que la cultura del bienestar, que promueve el consumo de suplementos y productos de salud, ha creado una ilusión de conocimiento y bienestar, mientras que la verdadera conexión con el cuerpo y la actividad física se ha visto comprometida. La paradoja es que, a pesar de tener más información sobre salud que nunca, la voluntad de aplicar ese conocimiento en la vida diaria ha disminuido.

Este retroceso en la capacidad cognitiva de la Generación Z se presenta como un llamado de atención a nivel global. La Dra. Dworak concluye que es esencial recuperar el movimiento físico real y desconectarse de las pantallas para mejorar la salud mental y cognitiva. “Menos consumo de contenido de salud y más conexión con el esfuerzo real son necesarios para recuperar nuestra lucidez”, afirma.

El estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia que sugiere que el sedentarismo digital no solo afecta la salud física, sino que también está gestando nuevas patologías cognitivas que podrían tener repercusiones a largo plazo en la sociedad.