El chavismo enfrenta una crisis de ideología y liderazgo, mientras Estados Unidos redefine su estrategia en América Latina.
Recientes informes indican que el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela ha perdido sus pilares ideológicos, con un enfoque cada vez más centrado en la supervivencia. Según corresponsales del New York Times en Caracas, los líderes del chavismo, especialmente aquellos cercanos a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, están dispuestos a hacer lo que sea necesario para mantenerse en el poder.
En el contexto de esta crisis, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó su “Estrategia de Seguridad Nacional” a principios de diciembre, un documento que, aunque más breve que en años anteriores, marca un cambio radical en la política exterior estadounidense. En este nuevo enfoque, adversarios tradicionales como China, Rusia e Irán son mencionados de manera marginal, mientras que Europa es descrita como un continente en riesgo de “desaparición existencial” debido a la inmigración.
El documento también sugiere que Estados Unidos no debe imponer sus ideales democráticos en naciones donde no tienen raíces culturales, lo que podría ser visto como un guiño a regímenes autoritarios. En este nuevo marco, América Latina adquiere un papel central, con Trump buscando revitalizar la doctrina Monroe, que busca limitar la influencia europea en la región y reafirmar la hegemonía estadounidense.
La Casa Blanca ha intensificado su ofensiva contra el gobierno de Maduro, catalogándolo como “narco-terrorista” y llevando a cabo acciones militares en el Caribe. La detención de Maduro y su esposa, Cilia, ha generado reacciones mixtas en Venezuela, donde la oposición, liderada por figuras como María Corina Machado, enfrenta un panorama incierto.
Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia de Venezuela en un contexto de crisis, ha intentado posicionarse como la administradora de la industria petrolera del país, buscando mantener el control sobre los recursos en medio de la presión internacional. Su respuesta inicial a la detención de Maduro fue de indignación, pero rápidamente adoptó un tono más conciliador, sugiriendo la posibilidad de colaboración con Estados Unidos.
El presidente Trump, en declaraciones recientes, ha enfatizado que la administración de Venezuela estará bajo su supervisión directa, mencionando la importancia del petróleo venezolano y sugiriendo que los beneficios de su venta se destinarán a los estadounidenses y al pueblo venezolano.
Mientras tanto, la situación en Venezuela sigue siendo tensa, con un sentimiento de desilusión entre la población. Muchos venezolanos han aprendido a moderar sus expectativas, y aunque la esperanza de un cambio ha sido palpable en momentos de protesta, la realidad actual parece ser un ciclo de desilusión y tragedia.
En el ámbito internacional, la nueva doctrina de Trump ha generado preocupación entre aliados y adversarios, con advertencias sobre el potencial de conflictos y el aumento del antiamericanismo en la región. La administración de Trump parece dispuesta a actuar de manera unilateral, sin considerar las limitaciones impuestas por el Congreso o las normas internacionales.
En este contexto, la situación en Venezuela y la política exterior de Estados Unidos continúan evolucionando, con implicaciones significativas para la estabilidad de la región y el futuro del chavismo.
