Julia Chuñil fue asesinada por su hijo Javier Troncoso en su hogar en Máfil, según reveló la Fiscalía durante la formalización de cargos contra cuatro imputados.
El crimen ocurrió el 8 de noviembre alrededor de las 23:00 horas, cuando Javier Troncoso, en estado de ebriedad, llegó a la casa que compartía con su madre, Julia, y otros familiares. En ese momento, el imputado intentó robar a un adulto mayor que también residía en el domicilio, exigiendo dinero en efectivo que este había recibido por su pensión, que ascendía a 212 mil pesos. Al intentar llevar a cabo el robo, Javier agredió al anciano con golpes y un cuchillo, lo que llevó a Julia a intervenir.
Durante el forcejeo, Julia logró desarmar a su hijo y lanzó el cuchillo fuera de la casa, pero esto provocó una escalada de violencia. La fiscal Tatiana Esquivel detalló que Javier, aprovechando la vulnerabilidad de su madre, quien padecía de artrosis, obesidad y diabetes, continuó golpeándola y finalmente la asfixió contra la pared de una bodega contigua, causando su muerte.
La Fiscalía también señaló que otros tres familiares presentes en el hogar pudieron haber intervenido durante el ataque, pero no lo hicieron. Tras el asesinato, Javier y su hermano Pablo ocultaron el cuerpo de Julia en el domicilio y quemaron sus vestimentas. Además, se acordó que Jeannette Troncoso, otra de las imputadas, presentara una denuncia falsa por presunta desgracia ante Carabineros dos días después del crimen, con el objetivo de desviar la investigación.
Posteriormente, los hijos de Julia comenzaron a actuar como herederos, vendiendo bienes de la víctima y repartiendo el dinero obtenido, lo que refuerza la acusación de intencionalidad por parte del Ministerio Público. La Fiscalía también destacó que tanto Julia como el otro adulto mayor en el hogar eran víctimas de violencia habitual, con testimonios de vecinos que escucharon gritos y amenazas.
Los imputados enfrentan cargos por parricidio consumado, robo con violencia e intimidación frustrado, inhumación ilegal, maltrato habitual y encubrimiento, con agravantes de alevosía, superioridad de fuerza, nocturnidad y la comisión del crimen en el domicilio de la víctima.
