Los medicamentos conocidos como agonistas del receptor de glucagón tipo 1 (GLP-1) fueron inicialmente desarrollados para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Sin embargo, su uso se ha expandido para incluir el manejo de la obesidad, y actualmente son utilizados por millones de personas en todo el mundo, quienes los conocen principalmente por sus marcas comerciales, como Ozempic y Wegovy. Un equipo de científicos en Estados Unidos ha identificado una brecha en el conocimiento sobre los riesgos asociados a estos fármacos en relación con múltiples problemas de salud. En su investigación, han publicado un atlas de efectos secundarios, tanto positivos como negativos, de los GLP-1 en la revista Nature Medicine. Estos medicamentos no solo ayudan a perder peso, sino que también presentan beneficios adicionales, aunque también se ha señalado una mayor probabilidad de desarrollar artritis, pancreatitis y otras inflamaciones potencialmente mortales.