Desalojo en Santa Marta

Desalojo en Santa Marta genera disturbios y detenciones en medio de tensa confrontación entre ocupantes y autoridades

Este lunes, se llevó a cabo un desalojo en la toma Santa Marta, ubicada en el cruce de Camino a Melipilla con avenida Santa Marta, en la comuna de Maipú, donde se registraron enfrentamientos y disturbios, resultando en al menos cinco detenciones.

El operativo fue liderado por el municipio de Maipú, con el apoyo de Carabineros de Chile y unidades de Control de Orden Público. La toma, que comenzó a formarse en 2022, albergaba a 102 hogares y 375 residentes, de los cuales aproximadamente 150 eran niños, niñas y adolescentes. Según un catastro municipal, el 91% de los habitantes eran extranjeros, principalmente de nacionalidad venezolana y colombiana.

Durante la mañana, los equipos municipales y policiales ingresaron al terreno para llevar a cabo el desalojo de las familias que aún permanecían en el lugar. El procedimiento se tornó tenso, con grupos de ocupantes y simpatizantes enfrentándose verbalmente a las autoridades. En un momento, el alcalde Tomás Vodanovic, quien se encontraba supervisando el operativo, fue increpado por vecinos. Según el alcalde, “una mujer intentó acercarse de manera abrupta, lo que resultó en un forcejeo con la policía y su posterior detención.”

Vodanovic señaló que parte de la resistencia al desalojo fue fomentada por una dirigente que había sido denunciada previamente por el municipio, a quien se le atribuye el ofrecimiento de soluciones legales y habitacionales a cambio de pagos. El alcalde afirmó que “la presencia de una organización compuesta por pocas personas, chilenas, liderados por la señora Ruth” fue un factor que complicó el operativo, ya que esta persona supuestamente desinformaba a las familias sobre el proceso.

Desde el municipio, se defendió el procedimiento, asegurando que se había informado con anticipación y que se aplicaron los protocolos legales correspondientes, incluyendo notificaciones formales y decretos de demolición entregados a cada hogar. Además, se implementó un plan social para mitigar el impacto del desalojo, donde varias familias aceptaron alternativas como arriendos transitorios subsidiados y cupos en albergues municipales. Otras familias abandonaron el lugar por su cuenta en días previos al desalojo.

Este desalojo es el tercero realizado en menos de seis meses y el segundo en el eje Camino a Melipilla–Pajaritos, una zona considerada prioritaria dentro del plan de recuperación de espacios públicos. El procedimiento continuó durante la jornada con resguardo policial y el acompañamiento de equipos sociales.