El funeral de Rose Marie Fonck, quien falleció a los 90 años tras un prolongado estado de salud delicado, se llevó a cabo en un ambiente de profunda emoción y recuerdos compartidos. La ceremonia, que reunió a familiares y amigos cercanos, se tornó en un espacio de despedida donde, a pesar del dolor, también hubo lugar para el humor y la reflexión sobre la vida de la difunta.
Durante el servicio, Juan Pablo Bolocco Fonck, hijo de Rose Marie, compartió anécdotas que evocaron la personalidad conciliadora de su madre. En un momento que sorprendió a los asistentes, recordó el divorcio de su hermana, Diana Bolocco, y cómo Rose Marie había insistido en que su exesposo, Gonzalo Cisternas, continuara siendo parte de la familia. “La familia siempre es lo primero”, comentó Juan Pablo, provocando risas entre los presentes y aliviando la solemnidad del ambiente. Este gesto fue interpretado como un reflejo del carácter amoroso y unificador que caracterizó a Rose Marie a lo largo de su vida.
La importancia de Rose Marie como mediadora en la familia fue un tema recurrente durante la ceremonia. Se destacó su esfuerzo por mantener la armonía familiar, incluso en momentos difíciles, lo que dejó una huella significativa en sus seres queridos. La broma compartida no solo alivió el ambiente, sino que también subrayó el legado de amor y unidad que dejó tras de sí.
Diana Bolocco, visiblemente conmovida, también tomó la palabra para rendir homenaje a su madre. Recordó los 18 años en que Rose Marie enfrentó tratamientos médicos y cirugías, y compartió las frases que siempre la acompañaron: “Todo va a estar bien” y “No llores”. Diana evocó momentos de su infancia, expresando su deseo de revivir los gestos de cariño que su madre le brindaba, lo que resonó profundamente con aquellos que han vivido experiencias similares de pérdida.
El funeral de Rose Marie Fonck se convirtió en un tributo a su vida, marcada por el amor y la dedicación a su familia, dejando un legado de unidad y fortaleza que perdurará en la memoria de quienes la conocieron.
