La Policía de Investigaciones detuvo a un hombre de 27 años en Rancagua, acusado del femicidio de Paulina Corrotea, quien falleció el 2 de enero tras un intento de asesinato.
El subprefecto José Cáceres, jefe de la brigada de homicidios, confirmó la detención y explicó que Corrotea, de 40 años, había estado internada en estado crítico desde el 28 de diciembre, cuando sufrió graves lesiones en un presunto intento de femicidio. La mujer, madre de tres hijos y residente del sector de Tierras Blancas, trabajaba en un local de comida y era conocida por su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres, participando activamente en movilizaciones contra la violencia de género.
Según testimonios de su círculo cercano, Paulina mantenía una relación de convivencia con el imputado desde hacía aproximadamente seis meses, durante los cuales habría sido aislada progresivamente. Su trágica muerte ha provocado una fuerte reacción social, con movilizaciones y llamados a la justicia por parte de familiares, organizaciones feministas y vecinas del sector, quienes han enfatizado la necesidad de denunciar a tiempo situaciones de violencia de género.
La comunidad ha expresado su dolor y su indignación, resaltando la importancia de visibilizar estos casos y la urgencia de medidas efectivas para prevenir la violencia contra las mujeres. La situación de Paulina Corrotea ha reavivado el debate sobre la protección de las víctimas y la respuesta de las autoridades ante la violencia de género.
