Paraguay se encuentra en estado de conmoción tras el hallazgo del cuerpo sin vida de un niño de 11 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA), quien había desaparecido desde el pasado domingo.
El Ministerio Público de Paraguay confirmó el descubrimiento del menor en el arroyo Ñeembucú, ubicado en el sur del país, el jueves. La búsqueda del niño había ganado atención mediática después de que su familia reportara su desaparición. Según la Fiscalía, el cuerpo fue encontrado a aproximadamente 400 metros del lugar donde fue visto por última vez, aunque no se han proporcionado detalles sobre las causas de su muerte.
La agente fiscal Érika Encina, en declaraciones al diario ABC Color, indicó que el niño “le encantaba el agua” y que tenía antecedentes de escaparse de casa. “Era escapista, no era la primera vez”, agregó la funcionaria, lo que sugiere que el menor tenía un comportamiento habitual de huida.
El cuerpo fue descubierto por pescadores en las cercanías de un puente que conecta con la ciudad de Pilar, capital del departamento de Ñeembucú, y fue reconocido por su padre. Además, se ha informado que un video de una cámara de seguridad muestra al niño jugando bajo la lluvia el día de su desaparición, lo que ha llevado a la especulación de que pudo haber sido arrastrado por una crecida del arroyo.
Medios locales han señalado que la hipersensibilidad auditiva del niño, asociada a su condición de TEA, podría haber sido un factor que lo llevó a huir al asustarse por los fuegos artificiales utilizados durante las celebraciones de Año Nuevo, lo que habría desencadenado su trágica desaparición.
