Estados Unidos ha incautado un nuevo petrolero que intentó eludir un bloqueo naval destinado a impedir la salida de crudo sancionado desde Venezuela. El buque, conocido como Olina, es el quinto barco detenido en las últimas semanas por las autoridades estadounidenses.
La jefa de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, informó que la Guardia Costera realizó la incautación del Olina en aguas internacionales al este del Mar Caribe. En su publicación en X, Noem destacó que el buque forma parte de la “flota fantasma” sospechosa de transportar petróleo embargado. “Las flotas fantasma no eludirán la justicia. No se ocultarán bajo falsas reivindicaciones de nacionalidad”, afirmó.
Noem también subrayó el compromiso de la Guardia Costera de confiscar los petroleros sancionados y de hacer cumplir las leyes estadounidenses e internacionales, con el objetivo de eliminar fuentes de financiación para actividades ilícitas, incluyendo el narcoterrorismo.
Este incidente se produce en un contexto más amplio en el que Estados Unidos ha estado buscando reactivar el sector petrolero en Venezuela, que ha visto una drástica disminución en su producción. Recientemente, el expresidente Donald Trump se reunió en la Casa Blanca con líderes de varias multinacionales petroleras, incluyendo a la española Repsol, para discutir el futuro de la industria en el país sudamericano. Trump mencionó que estas empresas están dispuestas a invertir hasta 100.000 millones de dólares para revitalizar la producción, que actualmente se encuentra por debajo de un millón de barriles diarios, una cifra que representa menos de un tercio de su capacidad histórica.
Sin embargo, Exxon, uno de los gigantes del sector, advirtió que no se prevé inversión en el corto plazo hasta que haya un gobierno estable y un régimen fiscal adecuado, entre otros factores. La situación del petróleo en Venezuela sigue siendo incierta, con la comunidad internacional observando de cerca los desarrollos en la región.
