Morgan McSweeney dimite tras polémica por nombramiento de Mandelson como embajador.

Renuncia del Jefe de Gabinete de Starmer por nombramiento de embajador vinculado a Epstein genera crisis en el Partido Laborista

Morgan McSweeney, principal asesor del primer ministro británico Keir Starmer, presentó su renuncia el pasado domingo debido a su implicación en el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos. Mandelson, quien fue destituido en septiembre de 2023 por sus conexiones con Jeffrey Epstein, un financiero estadounidense condenado por delitos de pederastia, ha sido objeto de controversia desde su designación.

En un comunicado, McSweeney admitió que la decisión de nombrar a Mandelson en febrero de 2025 fue un error que ha perjudicado tanto al Partido Laborista como a la confianza pública en la política. “Asumo plena responsabilidad por ello”, afirmó McSweeney, quien había sido considerado un arquitecto clave en la victoria electoral de Starmer en las elecciones generales de julio de 2024.

A pesar de su dimisión, McSweeney expresó su continuo apoyo a Starmer, quien, según él, trabaja incansablemente para restaurar la confianza y los estándares públicos en el Reino Unido. Sin embargo, la presión sobre el primer ministro ha aumentado, con varios miembros del Partido Laborista pidiendo su renuncia, responsabilizándolo por el nombramiento de Mandelson a pesar de su conocida relación con Epstein.

McSweeney también hizo hincapié en la necesidad de mejorar el proceso de selección de funcionarios públicos y recordó la importancia de no olvidar a las víctimas de Epstein, quien falleció en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico de menores. La situación ha llevado a una investigación policial sobre Mandelson, quien, además de su carrera política, fue comisionado europeo de Comercio y está siendo examinado por la posible filtración de información confidencial a Epstein en 2009.

La presión sobre Starmer se ha intensificado no solo desde su propio partido, sino también desde el Partido Nacional Escocés (SNP) y el Partido Verde, así como de otros políticos de diversas formaciones. A pesar de las demandas de dimisión, Starmer ha afirmado que permanecerá en su puesto para cumplir con su mandato. Un sondeo reciente de Opinium reveló que el 55% de los británicos considera que el primer ministro debería renunciar, aunque algunos ministros han salido en su defensa, lo que sugiere que Downing Street espera que la dimisión de McSweeney le brinde un respiro temporal.