Miguel Ramírez defiende su legado en el fútbol tras descensos y busca nuevos retos.

Miguel Ramírez defiende su gestión tras descensos de Iquique y Unión Española: ‘No fui el único responsable’

Miguel Ramírez, conocido como “Cheíto”, ha tenido un año complicado en su carrera como entrenador, tras haber dirigido a Deportes Iquique y Unión Española, ambos equipos que perdieron la categoría en el fútbol chileno. En 2024, Ramírez había logrado clasificar a Iquique a su primer certamen internacional, posicionándose en el tercer lugar detrás de Colo Colo y Universidad de Chile. Sin embargo, su trayectoria dio un giro drástico en 2025, cuando ambos equipos descendieron, lo que ha afectado la percepción pública sobre su trabajo.

En una reciente entrevista con Las Últimas Noticias, Ramírez abordó las críticas que ha recibido, señalando que muchos de los comentarios negativos provienen de redes sociales. “Sé que eso es lo que dice mucha gente, pero en general son comentarios en redes sociales. En la calle, de verdad lo único que he recibido es apoyo, ánimo”, afirmó. Aclaró que, aunque no se siente completamente desligado de la responsabilidad, no considera que sea el único culpable de los descensos de Iquique y Unión Española.

El exzaguero también reflexionó sobre sus decisiones durante la temporada, admitiendo que en ocasiones actuó “más con el corazón que con la mente”, lo que no puede permitirse si desea continuar en el fútbol. Ramírez mencionó que los dirigentes de Deportes Iquique no contrataron a los jugadores que él había solicitado, lo que considera un factor importante en el desempeño del equipo. “Pedí al ‘Zanahoria’ Pérez, por ejemplo, hablé con él y quería estar, pero no lo contrataron”, explicó.

Además, Ramírez se abstuvo de entrar en polémicas con Pablo Aránguiz, capitán de Unión Española, quien lo criticó por falta de autocrítica y códigos. “No voy a responderle. Yo estoy diciendo aquí lo que he querido transparentar y no creo que valga la pena responder a cada comentario”, indicó. Reconoció que varios jugadores no supieron manejar la presión de luchar por no descender, y mencionó que llevó a un psicólogo para ayudar al equipo, aunque los resultados no fueron los esperados.

A pesar de los desafíos, Ramírez está decidido a regresar al fútbol lo antes posible. Tras un periodo de desconexión, en el que no siguió el desenlace del campeonato, se prepara para asumir nuevos retos con “exigencias más altas” y una mentalidad más centrada en la estrategia que en lo emocional.