La reciente aprobación de la Ley Jacinta en Chile introduce cambios significativos en la obtención de licencias de conducir, enfocándose en la salud de los conductores.
La nueva normativa, impulsada por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT), establece que todos los postulantes a una licencia de conducir deben presentar una declaración jurada. En este documento, los solicitantes deben certificar que no padecen enfermedades que puedan afectar su capacidad para manejar, lo que busca prevenir accidentes relacionados con el estado físico o psíquico de los conductores. La ley también establece que quienes oculten información relevante y causen un accidente enfrentarán sanciones severas, incluyendo la infracción grave de tránsito y la cancelación inmediata de su licencia.
Además de la declaración jurada, la Ley Jacinta ordena a los municipios implementar un reglamento oficial que evalúe la “idoneidad física y psíquica” de los solicitantes, reemplazando los instructivos anteriores y estableciendo estándares uniformes en todo el país. Este cambio busca garantizar una mayor transparencia y confianza en el proceso de obtención de licencias.
Otro aspecto destacado de la ley es el aumento de las indemnizaciones del Seguro Obligatorio de Accidentes Personales (Soap) en casos de muerte o incapacidad permanente, lo que amplía la cobertura de gastos médicos y proporciona una mejor protección a las familias afectadas por accidentes de tránsito.
La normativa también incluye modificaciones laborales que incrementan los fueros por el fallecimiento de hijos, cónyuges o convivientes civiles, otorgando un mes de protección a los trabajadores con contratos a plazo fijo, equiparándolos a aquellos con contratos indefinidos.
Con la implementación de la Ley Jacinta, se espera que la seguridad vial en Chile mejore significativamente, al establecer requisitos más estrictos para los conductores y ampliar la protección de las familias y trabajadores en caso de accidentes.
