Laura Fernández ha sido electa como presidenta de Costa Rica, logrando un 48.5% de los votos en la primera vuelta, superando al candidato socialdemócrata Álvaro Ramos, quien obtuvo el 33.3%. La Constitución costarricense establece que para ser proclamado ganador en la primera vuelta se requiere más del 40% de los votos, lo que permitió a Fernández asegurar su victoria.
Con 39 años, Fernández es politóloga y ha sido ministra de la Presidencia y de Planificación en el gobierno del actual presidente Rodrigo Chaves, a quien considera su “heredera”. En su discurso de victoria, realizado en San José, prometió un “cambio profundo e irreversible” y un gobierno de “diálogo y conciliación” con la oposición. “Nos toca edificar la tercera república. El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible”, afirmó Fernández ante sus seguidores.
Durante su campaña, Fernández enfatizó la lucha contra el narcotráfico, un tema que ha resonado fuertemente entre la población, que lo considera uno de los principales problemas del país. En este contexto, propuso establecer un estado de excepción en las zonas más conflictivas. “No me va a temblar el pulso para tomar las decisiones que tengamos que tomar para retomar la paz en los hogares de Costa Rica que están llenos de gente buena”, declaró en un debate reciente.
Fernández ha manifestado su intención de ofrecer un cargo ministerial a Chaves, a quien describe como “un hombre brillante”. Además, ha seguido la línea de Chaves al criticar al Poder Judicial y al Legislativo, a los que responsabiliza del aumento de la violencia y los homicidios relacionados con el narcotráfico.
Uno de los objetivos de su administración será conseguir el apoyo de al menos 40 de los 57 diputados en el Legislativo para facilitar la aprobación de reformas al Poder Judicial y endurecer las leyes contra el crimen. Sin embargo, estas propuestas han sido calificadas por algunos opositores como autoritarias, generando preocupaciones sobre la democracia en el país.
Fernández, quien es casada y madre de una niña, también ha prometido continuar con proyectos del gobierno de Chaves, como la construcción de un complejo de edificios para instituciones públicas, una marina en el Caribe y la ampliación de puertos y aeropuertos. En su discurso, destacó la importancia de la estabilidad democrática en Costa Rica, afirmando: “Esto es una fiesta democrática y tenemos que agradecerle a Dios por nuestro país y por la estabilidad democrática que yo siempre voy a cuidar.”
