Jacob Frey desafía leyes federales de inmigración; Trump responde con advertencias.

Trump advierte a alcalde de Minneapolis sobre “jugar con fuego” tras su negativa a aplicar leyes migratorias federales

El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, se ha negado a implementar las leyes federales de inmigración en su ciudad, lo que ha generado una fuerte reacción del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Durante la jornada del miércoles, Trump intensificó su crítica hacia Frey, advirtiendo que su negativa a colaborar con las autoridades federales en la aplicación de las leyes migratorias podría tener graves consecuencias legales. La controversia se desató cuando Frey, a través de la red social X, declaró que “no aplica ni aplicará las leyes federales de inmigración”. En respuesta, Trump escribió en su plataforma Truth Social: “¿Podría alguien de su círculo íntimo explicarle que esta afirmación constituye una violación muy grave de la ley y que está jugando con fuego?”

Frey, por su parte, defendió su postura, afirmando que el deber de la policía local es garantizar la seguridad de los ciudadanos y no hacer cumplir las leyes migratorias federales. Esta disputa se produce en un contexto de creciente tensión en Minneapolis, donde la comunidad se encuentra en estado de alerta tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Alex Pretti y Renee Good, en incidentes separados con agentes federales.

En un desarrollo relacionado, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) anunció la suspensión de dos agentes involucrados en el caso de Pretti, quien fue abatido por diez disparos mientras estaba inmovilizado en el suelo. Esta decisión se hizo pública en medio de un clima de críticas hacia las operaciones federales en la ciudad, que alberga a cerca de 400,000 habitantes.

La situación en Minneapolis refleja un conflicto más amplio sobre la política migratoria en Estados Unidos, donde las ciudades que optan por no colaborar con las autoridades federales enfrentan presiones significativas del gobierno federal. La postura de Frey ha sido respaldada por diversos sectores de la comunidad, que abogan por un enfoque más humano y menos punitivo hacia la inmigración.