Gisèle Pelicot, una mujer francesa, ha renunciado a su anonimato y ha llevado a juicio a 51 hombres por los abusos que sufrió durante años, convirtiendo su experiencia en un poderoso llamado contra la violencia de género y la negación social. Su vida, marcada por casi medio siglo de matrimonio y tres hijos, dio un giro drástico en 2022 cuando su esposo, Dominique Pelicot, fue sorprendido grabando a mujeres en un supermercado. La investigación posterior reveló que durante una década, él había drogado a Gisèle para que fuera violada por desconocidos mientras él grababa los abusos.
“Es hora de que la vergüenza cambie de bando”, declaró Pelicot al decidir abrir su caso al público, una frase que se ha convertido en símbolo de su lucha. En el inicio del juicio, Pelicot describió su vida como “un campo de ruinas”, pero en una reciente entrevista con El País, afirmó que se siente “mucho mejor” y que ha podido reflexionar sobre su vida, intentando reconstruirla. “Intenté guardar lo mejor que viví con el señor Pelicot. Necesitaba saber que esos 50 años no eran solo una mentira”, explicó, añadiendo que no alberga odio ni rabia, sino un profundo sentimiento de traición e indignación.
Durante el proceso judicial, a pesar de la contundencia de las pruebas, Pelicot enfrentó intentos de desacreditarla y discursos que minimizaban los hechos. “La sumisión química es un instrumento de la violencia, y la violencia es un instrumento de la dominación masculina. Es solo eso”, afirmó. En un acto decisivo, Pelicot decidió que el juicio debía ser público en 2024, reconociendo que esto podría traer nuevas humillaciones, pero sintiendo que era necesario para evitar que otras víctimas sufrieran una “doble pena”.
Actualmente, Gisèle ha encontrado un nuevo amor y vive en la isla de Ré, cerca de La Rochelle. A pesar de su dolorosa experiencia, mantiene un mensaje de esperanza: “Tampoco he perdido la alegría de vivir. No hay que perder la esperanza”. Su libro, titulado “Un himno a la vida”, que se publicará en 2026, busca ser un testamento de su experiencia y un mensaje de esperanza para otros. Aunque no descarta seguir alzando la voz en su lucha, su prioridad ahora es disfrutar de la vida, viajar y encontrar tranquilidad.
