El mundo laboral se torna cada vez más competitivo, con numerosos profesionales compitiendo por las mismas oportunidades de empleo. En este contexto, las entrevistas se convierten en una etapa crucial donde los reclutadores evalúan a los postulantes no solo por su presentación personal, sino también por sus habilidades comunicativas. Charles Duhigg, autor de varios libros sobre productividad y comunicación, ha compartido tres estrategias clave para mejorar el desempeño en estas instancias decisivas.
Duhigg, en una conversación con CNBC Make It, enfatiza la importancia de dar respuestas auténticas durante las entrevistas. A menudo, los candidatos caen en el error de ofrecer respuestas demasiado elaboradas o prefabricadas, lo que puede resultar contraproducente. “Los entrevistadores saben que los candidatos buscan impresionar, pero ese intento puede ser más perjudicial que beneficioso”, señala Duhigg. La autenticidad en las respuestas permite a los empleadores evaluar mejor si el postulante realmente encaja en el puesto. “La mejor comunicación es la más genuina”, añade el experto.
Una de las preguntas más desafiantes que suelen plantear los reclutadores es sobre las debilidades del candidato. Duhigg aconseja que responder con honestidad no significa exponer defectos de manera excesiva. “Si me hacen una pregunta como esta y la respondo tan honestamente como puedo, no significa que tenga que exponer mis defectos ni decir algo fuera de lugar”, explica.
Además de dar respuestas sinceras, Duhigg destaca la importancia de formular preguntas durante la entrevista. Los mejores comunicadores suelen hacer más preguntas que sus pares, especialmente aquellas que son profundas y que exploran los valores y experiencias del interlocutor. “Piense en cuántas personas van a una entrevista y, cuando les preguntan: ‘¿Tiene alguna pregunta para mí?’, hacen algo completamente predecible”, comenta. Preguntas bien pensadas pueden demostrar curiosidad, interés y capacidad analítica, lo que puede marcar la diferencia en la percepción del entrevistador.
Por último, el lenguaje corporal juega un papel fundamental en la comunicación durante las entrevistas. Duhigg sugiere que imitar sutilmente la postura y los gestos del entrevistador puede hacer que el candidato se perciba como más cercano y atractivo. Esto puede ser tan simple como devolver una sonrisa o adoptar una postura similar cuando el entrevistador se inclina hacia adelante. “Cuanto más preparados y cómodos estemos al hacerlo, mejor irá la entrevista”, concluye Duhigg.
En un entorno laboral donde la competencia es feroz, estas estrategias pueden ser determinantes para destacar en el proceso de selección y aumentar las posibilidades de éxito en la búsqueda de empleo.
