Enrique Shaw: el empresario argentino que se convierte en símbolo de fe y milagro.

Enrique Shaw: el empresario argentino que se convierte en beato tras un milagro que salvó la vida de un niño

Enrique Shaw, un empresario argentino, será beatificado por la Iglesia Católica tras la verificación de un milagro, convirtiéndose en un referente de la Doctrina Social en el ámbito empresarial.

El Vaticano ha confirmado la beatificación de Enrique Shaw, quien vivió entre 1921 y 1962, tras la comprobación de un milagro atribuido a su intercesión. Shaw, conocido como “el empresario de Dios”, es reconocido por su enfoque en los derechos de los trabajadores y su compromiso con la dignidad humana en el mundo de los negocios. La beatificación está programada para el año 2026 en Buenos Aires.

El milagro que ha llevado a la Iglesia a considerar su beatificación es la curación de Matías, un niño de cinco años que sufrió una grave lesión craneana tras ser golpeado por un caballo en Suipacha, provincia de Buenos Aires, el 21 de junio de 2015. A pesar de las múltiples cirugías y el diagnóstico de muerte clínica, los padres del niño se encomendaron a Shaw, quien ya había sido declarado “venerable”. En un momento crítico, el padre del niño pronunció una frase que se ha vuelto emblemática: “Yo te cambio tu santidad por la salud de mi hijo”.

La familia de Matías, junto con el personal médico del hospital, se unió en una cadena de oración, utilizando estampitas de Shaw que circulaban en el lugar. Después de 45 días de internación y sin más opciones, los médicos decidieron implantar una válvula de drenaje permanente en el cerebro del niño. Sin embargo, minutos antes de la cirugía, ocurrió un evento inexplicable: el líquido comenzó a drenar por sí solo, normalizando la presión intracraneana y haciendo innecesaria la intervención quirúrgica. Hoy, Matías vive sin secuelas.

Enrique Shaw nació en el Hotel Ritz de París, hijo de una de las familias más adineradas de Argentina. A pesar de su privilegiada posición, eligió un camino diferente al frente de Cristalerías Rigolleau, donde promovió un modelo de empresa que priorizaba el diálogo y el respeto hacia los trabajadores. Shaw fue pionero en la implementación del salario familiar, una medida que buscaba asegurar que los ingresos de los trabajadores fueran suficientes para mantener a sus familias.

Durante su vida, Shaw enfrentó la persecución religiosa en Argentina y fue detenido por su fe católica. Fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), donde impulsó la Doctrina Social de la Iglesia en el ámbito económico. A pesar de su éxito empresarial, su deseo era trabajar directamente con los obreros, aunque un sacerdote le aconsejó que su misión era transformar la empresa desde adentro.

Enfermo de cáncer a una edad temprana, Shaw recibió transfusiones de sangre de sus empleados, quienes se ofrecieron a donar. En una de sus reflexiones, expresó: “Ahora soy feliz, ya que por mis venas corre sangre obrera”. Falleció en 1962 a los 41 años.

La hija de Shaw, Elsa, ha compartido que la santidad de su padre es una bendición inmerecida para su familia. El fallecido papa Francisco también se refirió a Shaw como un empresario rico que administraba su fortuna de manera justa y solidaria, destacando su legado en la comunidad empresarial. Aunque se requiere un segundo milagro para su canonización, la beatificación de Shaw marca un hito en la historia de la Iglesia y el mundo empresarial.