El gobierno cubano ha comenzado a cerrar varios hoteles en la isla y a reubicar a turistas en otras instalaciones, como parte de un conjunto de medidas adoptadas en respuesta a la crisis energética provocada por el asedio petrolero de Estados Unidos, según confirmaron fuentes del sector a EFE este sábado.
El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga anunció el viernes en la televisión estatal que se ha implementado un plan en el sector turístico para “reducir los consumos energéticos, compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la temporada alta que actualmente se vive en el país”. Aunque no se proporcionaron detalles específicos sobre la “compactación” de la infraestructura turística, las fuentes anónimas indicaron que desde el día anterior se han comenzado a cerrar hoteles y a trasladar a los turistas internacionales a otros centros de alojamiento.
Esta medida afecta principalmente a instalaciones turísticas en el balneario de Varadero, al oeste de la isla, y en los cayos del norte. Entre las principales cadenas hoteleras que operan en Cuba se encuentran las españolas Meliá e Iberostar, así como la canadiense Blue Diamond.
El sector turístico cubano, que alguna vez fue un pilar fundamental de la economía, ha enfrentado una crisis significativa, cerrando 2025 con el peor registro de visitantes internacionales desde 2002, con solo 1,8 millones de turistas, excluyendo los años de la pandemia. Este descenso no fue inesperado, ya que en el primer semestre del año la tasa de ocupación hotelera cayó siete puntos porcentuales, alcanzando un 21,5%.
Los principales emisores de turistas en 2025 fueron Canadá, con 754.010 visitantes, y Rusia, con 131.882, aunque ambos mercados experimentaron caídas interanuales del 12,4% y 29%, respectivamente. La crisis del turismo en Cuba comenzó en 2018, tras alcanzar un récord histórico de 4,7 millones de turistas, y se ha visto agravada por las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump, la pandemia de COVID-19 y la actual crisis económica y energética que afecta al país.
El turismo es crucial para la recuperación económica de Cuba, ya que representa una fuente importante de ingresos en divisas y contribuye significativamente al producto interno bruto (PIB).
Desde mediados de 2024, Cuba ha estado lidiando con una grave crisis energética, resultado de las frecuentes averías en sus antiguas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar combustibles. La reciente operación militar estadounidense en Caracas también ha impactado negativamente a La Habana, al interrumpir un suministro energético vital. En respuesta a esta situación, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba.
Para enfrentar esta crisis, el gobierno cubano ha implementado un plan de emergencia que incluye racionamiento de combustible, priorización del teletrabajo y clases semipresenciales en universidades. Este plan se inspira en las “indicaciones” del expresidente Fidel Castro durante el llamado “Periodo Especial”, que se vivió en la isla tras la caída del bloque soviético, y retoma el concepto de “opción cero”, que implicaba medidas extremas de racionamiento y autosuficiencia.
