El autodespido es una figura legal que permite a un trabajador finalizar su contrato laboral en caso de que el empleador incurra en faltas graves. A diferencia de una renuncia, el autodespido permite al empleado conservar sus derechos a indemnización y, en algunos casos, recibir compensaciones adicionales.
Según el portal Buk, esta herramienta se utiliza cuando la relación laboral se torna insostenible debido a conductas indebidas del empleador. La legislación laboral chilena establece tres causales específicas que justifican el autodespido: la falta de probidad, el acoso sexual o vías de hecho, que son conductas graves y comprobadas; injurias u otras conductas que menoscaban la honra del trabajador; y el incumplimiento grave de obligaciones, que incluye el no pago o pago incompleto de salarios y cotizaciones previsionales, así como el incumplimiento de normas de seguridad y cambios perjudiciales en las condiciones laborales.
Es fundamental que estas causales estén debidamente documentadas, ya que, de no ser así, el trabajador podría ser considerado como que renunció voluntariamente, lo que implicaría la pérdida de su derecho a recibir indemnizaciones por sus años de servicio.
Para llevar a cabo el autodespido, el trabajador debe enviar una carta certificada al empleador, en la que se expongan las razones de su decisión y la fecha de finalización del contrato. Además, debe presentar una copia de esta carta a la Inspección del Trabajo dentro de los tres días hábiles posteriores al despido. Posteriormente, el trabajador tiene un plazo de 60 días hábiles para demandar al empleador ante el Tribunal del Trabajo, donde deberá solicitar la confirmación de la causal de autodespido y exigir el pago de las indemnizaciones correspondientes.
El autodespido es una herramienta que, si se utiliza correctamente, puede proteger los derechos del trabajador en situaciones de abuso o incumplimiento por parte del empleador.
