El 'ick': el rechazo inesperado que puede arruinar la atracción

El fenómeno del ‘ick’: ¿puede un pequeño gesto arruinar tu atracción en un instante? Descubre cómo afecta las relaciones

Sentir rechazo hacia alguien por quien se sentía atracción es un fenómeno común conocido como “ick”, que puede surgir en las primeras etapas de una relación.

El término “ick” se refiere a una sensación repentina de desagrado o pérdida de atracción hacia una persona, a menudo provocada por comportamientos o actitudes que pueden parecer inofensivos. Según el diccionario Cambridge, esta reacción puede ser difícil de revertir y puede marcar el final de una relación o el fracaso de una cita prometedora.

La psicóloga Ana Paula Rivadero explica que el “ick” puede tener diversas causas, y es fundamental analizar qué lo provoca en cada situación. “Muchas veces puede ser rechazar algo que viene del otro que realmente no nos gusta o incomoda, o tratarse de un mecanismo proyectivo donde pongo en el otro algo que no puedo soportar de mí mismo. Ambas formas podemos pensarlas como mecanismos defensivos”, señala la especialista.

Además, Rivadero sugiere que el fenómeno del “ick” refleja las dificultades actuales en la construcción y mantenimiento de relaciones. “Quizás el término pone en evidencia la dificultad que tenemos hoy en día de poder soportar y querer al otro como tal, con sus defectos y virtudes, atravesando diferencias y adversidades sin salir corriendo de buenas a primeras”, advierte.

Naomi Bernstein, psicóloga clínica, añade que el “ick” es una reacción “automática y visceral; es más una reacción del cuerpo que un pensamiento consciente”. Este fenómeno no solo afecta a las nuevas relaciones, sino que también puede impactar en vínculos más sólidos, especialmente si ya existen problemas subyacentes como el distanciamiento emocional o un estilo de apego evitativo.

El “ick” puede intensificarse en relaciones que ya enfrentan dificultades, llevando a un distanciamiento emocional y, en algunos casos, a la ruptura definitiva. También puede ser un reflejo de ansiedad hacia las relaciones o miedo al compromiso, lo que provoca el rechazo a cualquier interacción que implique vulnerabilidad.

En la era digital, donde las relaciones se desarrollan a través de aplicaciones de citas y redes sociales, el fenómeno del “ick” se presenta con mayor frecuencia. Ana Paula Rivadero destaca que el uso de estas plataformas refuerza una lógica de consumo rápido de personas, centrada en lo visual. “Su uso acrecienta la ilusión de tener a disposición cuantas personas queramos, haciendo un juego con lo visual un tanto reduccionista”, explica.

Esta distancia entre la percepción idealizada de una persona y la realidad puede ser el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo del “ick”. Las expectativas pueden ser tan altas como irreales, lo que a menudo resulta en una rápida desilusión.