Alex Pretti

Asesinato de Alex Pretti por agentes de ICE genera controversia y cuestiona el uso de fuerza letal en Estados Unidos

Alex Pretti, un joven de 30 años, fue abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza en Mineápolis, un hecho que ha generado controversia y protestas.

Originario de Illinois y criado en Green Bay, Wisconsin, Pretti se destacó en su juventud como estudiante y deportista, participando en fútbol americano, béisbol y atletismo en la Preble High School. Además, fue boy scout y formó parte del coro juvenil Green Bay Boy, según confirmaron sus familiares a la agencia Associated Press (AP). Se graduó en 2011 de la Universidad de Minnesota con una licenciatura en biología, sociedad y medio ambiente. Tras trabajar como científico investigador, decidió cambiar de rumbo y se formó como enfermero titulado. Sus allegados lo describen como una persona solidaria, tranquila y comprometida socialmente.

Pretti residía solo en un pequeño condominio a aproximadamente 3,2 kilómetros del lugar donde fue abatido. Sus vecinos lo recuerdan como una persona amable y siempre dispuesta a ayudar. En su tiempo libre, disfrutaba del ciclismo y la naturaleza, y mantenía un fuerte vínculo emocional con su perro Joule, que había fallecido un año antes de su muerte.

El incidente que llevó a su muerte ocurrió cuando, según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Pretti se acercó a los agentes de la Patrulla Fronteriza portando una pistola semiautomática de 9 milímetros. Sin embargo, esta versión ha sido cuestionada tras la difusión de videos grabados por testigos. Las imágenes, que han circulado en redes sociales y han sido analizadas por medios como AP, muestran a Pretti sosteniendo un teléfono celular mientras varios agentes intentan reducirlo. En el breve lapso de menos de 30 segundos que dura el forcejeo, no se observa claramente que haya blandido un arma, lo que ha suscitado dudas sobre el uso de fuerza letal en su contra.

Familiares y amigos de Pretti han señalado que él participaba activamente en protestas contra las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump y las operaciones del ICE en Mineápolis, especialmente tras la muerte de Renée Good. Su madre, Susan Pretti, expresó que su hijo “amaba este país, pero odiaba lo que cierta gente le estaba haciendo”. Por su parte, su padre, Michael Pretti, indicó que su hijo estaba profundamente indignado por lo que consideraba abusos contra comunidades migrantes, y aunque le advirtieron sobre los riesgos de manifestarse, él creía firmemente en la necesidad de protestar.