El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado su intención de anexar Groenlandia, argumentando que su enfoque ahora se centra en lo que considera beneficioso para su país, tras no haber sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz.
En un mensaje dirigido al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Stoere, Trump expresó su frustración por no haber recibido el reconocimiento de la Fundación Nobel, a pesar de sus afirmaciones de haber detenido ocho guerras. “Considerando que su país decidió no darme el Premio Nobel de la Paz pese a haber detenido 8 guerras y más, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz”, indicó el mandatario, según reporta la agencia Reuters.
Trump subrayó que, aunque la paz seguirá siendo importante, ahora puede priorizar los intereses de Estados Unidos. En su mensaje, también cuestionó la capacidad de Dinamarca para proteger Groenlandia de amenazas externas, como Rusia y China, y se preguntó sobre el derecho de propiedad de Dinamarca sobre la isla. “No hay documentos escritos, solo el hecho de que un barco llegara allí hace cientos de años, pero nosotros también enviamos barcos”, enfatizó.
Además, Trump afirmó haber hecho más por la OTAN que cualquier otro líder desde su creación, sugiriendo que la Alianza Atlántica debería hacer más por Estados Unidos. “El mundo no estará seguro a menos que tengamos un control pleno y absoluto de Groenlandia”, concluyó.
La controversia surge en un contexto en el que el Comité Noruego del Nobel anunció en octubre pasado que la líder opositora venezolana María Corina Machado había sido galardonada con el Nobel de la Paz por su labor en la promoción de los derechos democráticos en Venezuela. Este anuncio provocó la ira de Trump, quien había expresado su deseo de recibir el premio.
Durante una reciente visita a la Casa Blanca, Machado le obsequió a Trump su medalla del Nobel como agradecimiento por el operativo del 3 de enero en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Este gesto generó indignación en Noruega, donde el Instituto Nobel recordó que el galardón “no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros”, aclarando que aunque una medalla puede cambiar de dueño, el título de Premio Nobel de la Paz no puede ser transferido.
