La depresión se ha convertido en una de las enfermedades más complejas de nuestra era. A pesar de su impacto masivo en la vida de millones de personas, persiste una gran confusión sobre su naturaleza. A menudo, se confunde con un simple estado de ánimo sombrío o con un acto de retirada social voluntaria, lo que ha alimentado prejuicios y estigmatización. Sin embargo, la realidad es que este trastorno afecta profundamente las emociones y la percepción de la vida. Más allá de su manifestación visible, la depresión suele estar ligada a sentimientos profundos como el miedo, la inadecuación, la ira y la sensación de no estar “a la altura”. Además, puede originarse a partir de experiencias de abandono, pérdida y heridas emocionales. Cada caso es único y debe ser entendido desde una perspectiva integral que abarque aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales.