Renovar el look con un cambio de color en el cabello es una práctica común, especialmente con la llegada de nuevas temporadas. Para muchas mujeres, elegir un nuevo tono o retocar su habitual no solo responde a una cuestión estética, sino que también tiene un trasfondo emocional. “El pelo tiene consecuencias psicológicas positivas, nos permite ser más productivas, sentirnos seguras, menos estresadas y fuertes”, señala Vogue España, resaltando el impacto en el bienestar personal. Investigaciones científicas han profundizado en la conexión entre la imagen capilar y la salud mental.