El verano en Chile trae consigo un aumento significativo en la actividad turística, lo que también implica un mayor uso de los ascensores en edificios de uso temporal, generando desafíos operativos.
Durante la temporada estival, que se caracteriza por días más largos y temperaturas elevadas, miles de chilenos y turistas se trasladan a diversas localidades, desde la costa hasta el sur del país. Según el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), en enero de 2025, la ocupación hotelera en varios destinos alcanzó entre un 63,7% y más del 80%, con un promedio nacional cercano al 70% en 53 lugares analizados. Este aumento en el número de visitantes impacta directamente en el funcionamiento de los sistemas de transporte vertical, como ascensores en edificios residenciales, hoteles y condominios.
Uno de los problemas más comunes durante esta época son las detenciones preventivas de los ascensores, que a menudo son causadas por sobrecargas debido al transporte de maletas, carros y otros objetos voluminosos. Superar el límite de peso no solo afecta el rendimiento del ascensor, sino que también puede ocasionar daños al equipo. Por esta razón, se aconseja reforzar la señalización sobre la capacidad máxima y fomentar el cumplimiento de estas normas entre residentes y visitantes.
Además, las condiciones propias del verano, como la entrada de arena, agua y humedad desde playas y piscinas, pueden dañar los componentes eléctricos y mecánicos de los ascensores, aumentando el riesgo de accidentes. Para mitigar estos problemas, es crucial mantener las superficies secas y establecer rutinas de limpieza, así como revisar los sellos y sistemas de drenaje.
Alfredo Morate, gerente general de Schindler en Chile, una empresa con más de 110 años de experiencia en movilidad urbana, subraya la importancia de la gestión preventiva. “La seguridad va más allá de reaccionar ante una falla. Exige gestión preventiva integral: planificar los períodos de alta demanda, anticipar el uso intensivo y fomentar la responsabilidad de los usuarios. Una mantención adecuada disminuye riesgos y garantiza la continuidad operativa”, afirmó Morate.
En cuanto a la mantención, Schindler recomienda que las comunidades se preparen con anticipación para la temporada alta, solicitando a su empresa mantenedora una revisión especial de los componentes más susceptibles al desgaste, como ventilación, iluminación y el correcto funcionamiento de la citofonía. También es esencial recordar a los usuarios las normas básicas de seguridad, como acompañar a los niños y evitar que viajen solos en los ascensores, así como no derramar líquidos o productos que puedan dañar los componentes del equipo.
Estas recomendaciones son aplicables tanto en destinos turísticos como en áreas urbanas donde los edificios con piscina y zonas de juegos son cada vez más comunes. En un contexto de creciente densidad urbana y actividad, es fundamental reforzar las medidas de prevención y buenas prácticas durante el verano para garantizar espacios seguros y accesibles para todos.
