Sanae Takaichi, la primera ministra de Japón, se ha mudado a una residencia oficial conocida por su historia inquietante, ya que se dice que está habitada por fantasmas de soldados nipones de hace un siglo. Esta mansión, que ha sido calificada como “embrujada”, se encuentra cerca de su oficina en el centro de Tokio y fue inaugurada en 1929.
La decisión de Takaichi de trasladarse a esta residencia se produce tras recibir críticas por su tardanza de 35 minutos en llegar a su oficina después de un gran terremoto en diciembre. Hasta ese momento, la primera mujer en gobernar Japón se alojaba en una residencia para miembros del Parlamento.
La nueva mansión de Takaichi, construida con piedra y ladrillo, se inspira en el demolido Hotel Imperial diseñado por el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright. Este edificio tiene un pasado tumultuoso, ya que fue escenario de dos intentos de golpe de Estado en la década de 1930, durante los cuales varios altos funcionarios, incluido un primer ministro, fueron asesinados por jóvenes oficiales del ejército. Aún se pueden observar agujeros de balas en las paredes, y muchos creen que los fantasmas de aquellos involucrados en estos eventos trágicos vagan por los pasillos.
El ex primer ministro Shigeru Ishiba, quien también residió en la mansión, comentó que no le asustaban los fantasmas, mientras que su predecesor, Fumio Kishida, afirmó que durante su mandato no vio espectros y que pudo dormir plácidamente. Takaichi, de 64 años, ha llegado al poder con la promesa de “trabajar, trabajar y trabajar”, y ha declarado que, desde que asumió el cargo, su apretada agenda le permite dormir solo unas cuatro horas por noche.
