El inicio de un nuevo año suele ser un momento propicio para establecer propósitos que fomenten el crecimiento personal y profesional, aunque cumplirlos puede ser un desafío debido a expectativas poco realistas y falta de planificación.
Según Renata Roa, autora del libro ‘Tu marca personal’, establecer metas claras es fundamental para proporcionar dirección y enfoque. La psicología motivacional respalda esta idea, indicando que un propósito actúa como un mapa que guía nuestras acciones. Además, al definir un objetivo, se activa el Sistema de Activación Reticular (SAR) del cerebro, que ayuda a identificar oportunidades relacionadas con nuestras metas.
Roa también destaca que los propósitos pueden aumentar la motivación intrínseca, ya que al conectar una meta con un “para qué” personal, la motivación se vuelve más profunda y sostenible. Asimismo, las personas que establecen objetivos claros tienden a mostrar mayor resiliencia ante obstáculos, ya que tienen un marco de referencia al que pueden regresar tras enfrentar dificultades. La satisfacción y el sentido de logro también son importantes, ya que el cerebro libera dopamina no solo al alcanzar una meta, sino también al avanzar hacia ella.
Un aspecto clave para el éxito en el cumplimiento de los propósitos es la escritura. Investigaciones indican que quienes escriben sus metas tienen un 42% más de probabilidades de alcanzarlas en comparación con aquellos que solo las piensan. Esto se debe a que escribir las metas las hace tangibles y genera un mayor compromiso personal.
Para facilitar el cumplimiento de los propósitos de Año Nuevo, se recomienda seguir ciertas pautas. Primero, es esencial equilibrar las diferentes áreas de la vida (física, emocional y mental) antes de establecer metas. Además, es importante plantear objetivos realistas y alcanzables, ya que las metas demasiado ambiciosas son una de las principales razones por las que las personas no logran cumplir sus propósitos.
Definir tiempos y espacios específicos para trabajar en los objetivos, así como establecer un orden de prioridad, puede ayudar a evitar la sobrecarga de tareas. También es útil pensar en los propósitos a largo plazo, considerando que los logros de este año pueden ser la base para metas futuras.
Crear un pizarrón de objetivos puede ser una herramienta visual efectiva para mantener las metas presentes en la vida diaria. Asimismo, dar continuidad a propósitos anteriores y reflexionar sobre hábitos dañinos que se desean dejar son pasos importantes para el cambio positivo. Finalmente, es fundamental adoptar una actitud flexible ante el fracaso, viéndolo como una oportunidad de aprendizaje, y estar dispuesto a ajustar los planes según sea necesario para seguir avanzando hacia las metas deseadas.
Estas recomendaciones, respaldadas por expertos en comportamiento y psicología, pueden ser clave para transformar los propósitos de Año Nuevo en realidades tangibles y satisfactorias.
