El pueblo italiano de Niscemi enfrenta una grave crisis tras un deslizamiento de tierra que ha dejado a varias edificaciones al borde de un precipicio.
La situación en Niscemi, Sicilia, se ha vuelto crítica debido a un deslizamiento de tierra que se produjo tras intensas lluvias en la región. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, visitó la zona y declaró el estado de catástrofe, lo que ha permitido activar recursos para atender a los afectados. Las imágenes de edificios suspendidos al borde del barranco han impactado a la nación, evidenciando la magnitud del desastre.
El alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, informó que el deslizamiento abarca un frente de al menos cuatro kilómetros y continúa expandiéndose. En consecuencia, se ha evacuado a unas 300 familias, quienes han sido reubicadas en otras viviendas y en un centro deportivo local. Las autoridades han cerrado varias vías de acceso y suspendido las clases en los centros educativos de la zona.
“Habrá una zona roja donde las familias no podrán regresar a sus hogares”, advirtió Conti, quien también coordina las operaciones de emergencia. La situación sigue siendo crítica y podría empeorar en las próximas horas, según las evaluaciones de los expertos.
El Gobierno italiano ha manifestado su compromiso de asistir a los desplazados, con planes para proporcionar ayuda autónoma. Además, se priorizará la restauración de la viabilidad en la zona, la reanudación de las clases y el restablecimiento de los servicios de gas y electricidad. Sin embargo, las autoridades han reconocido que la situación es compleja, ya que el deslizamiento activo dificulta la identificación precisa de las áreas que requieren intervención.
Meloni se comprometió a convocar una nueva reunión en aproximadamente dos semanas para evaluar la situación y tomar decisiones basadas en informes técnicos. La primera ministra también aseguró que se evitarán los retrasos en las indemnizaciones, recordando el deslizamiento de 1997 que afectó a la misma región.
Actualmente, se mantiene una zona de seguridad de 150 metros desde el borde del deslizamiento, a la espera de verificaciones adicionales. Las autoridades han indicado que no será posible realizar una valoración final hasta que el movimiento de tierra se detenga por completo.
