Las autoridades chilenas han implementado un plan de contingencia en la frontera norte del país ante la posibilidad de un aumento en el flujo de migrantes venezolanos, aunque hasta el momento no se han registrado movimientos significativos en comparación con el pasado diciembre.
Nicolás Delgado, delegado presidencial (s) de Arica y Parinacota, confirmó que se están tomando medidas preventivas para asegurar la seguridad en la frontera y garantizar que los trámites migratorios se realicen de acuerdo a la ley. En declaraciones a El Mercurio, Delgado afirmó: “contamos con planes de contingencia preparados y coordinados con las instituciones del Estado. Estos se aplican cuando la situación lo requiera”.
El plan incluye una coordinación constante con las Fuerzas Armadas, a través del Estado Mayor Conjunto, así como con las policías y los ministerios relacionados con Defensa y Seguridad. Además, se contempla el refuerzo de dotaciones en los pasos fronterizos para asegurar un control adecuado de los flujos migratorios regulares en caso de que la demanda aumente.
En la región de Tarapacá, específicamente en el Complejo Fronterizo de Colchane, las autoridades han reportado que los flujos migratorios se mantienen dentro de lo normal para esta época del año. Camila Castillo, delegada provincial del Tamarugal, indicó que no ha habido cambios significativos en los flujos de salida o ingreso, y que se están monitoreando los pasos no habilitados para prevenir cruces irregulares. Castillo destacó que están en coordinación con el jefe de Área Fronteriza para resguardar la migración irregular y combatir el crimen organizado.
Por su parte, Carabineros ha intensificado los controles en la Ruta 5, específicamente en Cuya, a unos 105 kilómetros al sur de Arica, con el objetivo de detectar a extranjeros indocumentados o con su situación migratoria irregularizada, evitando así que lleguen a la frontera y sean devueltos a sus lugares de origen.
