El presidente Gabriel Boric ha convocado a un cónclave oficialista con el objetivo de fortalecer la unidad de su coalición de gobierno de cara a marzo, en un contexto de tensiones internas y la búsqueda de una gran alianza progresista.
La reunión, que aún no tiene fecha ni lugar definidos, busca aunar posiciones entre los distintos sectores que componen el oficialismo, especialmente tras la reciente fractura entre los bloques que sustentan su gobierno. En un cónclave anterior, celebrado hace más de un año en Cerro Castillo, Boric había instado a su coalición a ampliar la alianza, incluyendo a la Democracia Cristiana (DC) en las listas parlamentarias y en la primaria presidencial del oficialismo. El mandatario ha expresado su deseo de establecer una coalición de largo plazo que continúe promoviendo un proyecto progresista en Chile, como lo manifestó en una entrevista con El País en marzo de 2024.
Sin embargo, la situación actual es compleja. La DC ha mostrado resistencia a colaborar con el Frente Amplio y el Partido Comunista (PC), lo que ha llevado a las fuerzas de centroizquierda a considerar un proyecto independiente del liderazgo de Boric. Para revertir esta situación, La Moneda ha decidido liderar un cónclave que reitere el llamado a la unidad y coordine esfuerzos en el Congreso para avanzar en proyectos legislativos antes del cambio de mando, programado para el 11 de marzo.
Camila Vallejo, vocera de Gobierno, afirmó: “Estamos preparando un espacio más grande de encuentro oficialista, justamente para que la unidad no sea simplemente una cosa discursiva, sino que se materialice en proyectos que benefician a las personas”. Esta iniciativa surge tras conversaciones entre Boric y la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, quien se reunió con representantes del FA y del PC para limar asperezas tras las críticas que surgieron por la aprobación de la ley Naín-Retamal, que generó tensiones en la coalición.
Por otro lado, el Partido por la Democracia (PPD) parece inclinarse hacia un modelo de “muchas oposiciones” en lugar de una coalición única, mientras que la DC enfrenta un dilema interno, ya que una parte de su militancia se siente descontenta por su apoyo a la candidatura de Jeannette Jara en las elecciones presidenciales. La DC también se prepara para elegir a su nuevo presidente en marzo, lo que influirá en sus decisiones sobre alianzas políticas.
En este contexto, se espera que el cónclave oficialista, impulsado por el PC y el FA con la mediación del PS, logre convocar a otros partidos de la centroizquierda, en un esfuerzo por consolidar una estrategia común ante los desafíos políticos que se avecinan.
