Superviviente de una tragedia

Sobreviviente de ataque violento se convierte en defensora de víctimas y busca formar una nueva familia

El 13 de noviembre de 2015, Megan Hiatt pensó que finalmente estaba dejando atrás una relación marcada por la violencia. A la edad de 22 años, después de meses de sufrimiento, tomó la decisión de separarse de su pareja, Gawain Rushane Wilson. Con el apoyo de su padre y una amiga, regresó a su hogar en Jacksonville, Florida, para recoger sus pertenencias y discutir la custodia compartida de sus hijas gemelas, Hayden Rose y Kayden Reese, que en ese momento tenían solo cinco meses. Sin embargo, lo que no podía imaginar era que, en cuestión de minutos, el hombre con quien había compartido su vida se convertiría en el protagonista de una escena de horror.

Wilson, un exmecánico de marina, tomó un rifle AR-15 y, en un ataque de furia, abrió fuego contra Hiatt, su padre, Travis James, y disparó hasta acabar con la vida de las bebés y de su exsuegro. Después de dejar a Hiatt agonizando, se suicidó. Megan Hiatt, quien sobrevivió a este ataque, sufrió heridas físicas y emocionales severas, recibiendo un total de siete disparos. Los proyectiles perforaron su pecho y abdomen, alcanzando casi todos sus órganos, excepto los pulmones y riñones. Su pierna izquierda fue destrozada, al igual que su muñeca, y perdió el ojo izquierdo, quedando postrada en una silla de ruedas. Su recuperación fue larga y dolorosa, requiriendo 50 cirugías antes de poder volver a caminar sin ayuda.

Sin embargo, el daño físico fue solo una parte de su sufrimiento. La verdadera lucha comenzó después del ataque, cuando tuvo que enfrentar el trauma de haber sobrevivido mientras otros no lo lograron. Hiatt recordó: “Al final, todo lo que sucedió, podía escuchar a mi papá muriendo”. En un intento por protegerla, su padre se levantó una vez más para recibir más balas, con la esperanza de que quedaran suficientes para ella y sus gemelas.

A pesar de que un nuevo comienzo y la formación de una nueva familia no han sido fáciles, Hiatt ha encontrado un propósito en su vida. En 2021, conoció a Joseph Johnson, quien se convirtió en su esposo, y juntos comenzaron a soñar con formar una familia. Ahora, a los 31 años, están explorando opciones para ser padres, y pronto sabrán si pueden concebir de manera natural o si deberán recurrir a la fertilización in vitro. También han considerado la adopción de niños que han perdido a sus cuidadores debido a la violencia doméstica. Hiatt explicó: “Joe y yo queremos adoptar algunos que han pasado por lo mismo. Hay un nivel de entendimiento que podrían tener en otro lugar”.

Para financiar sus tratamientos de fertilidad, Hiatt inició una campaña en GoFundMe, un esfuerzo que considera parte de una nueva oportunidad en su vida. “Me siento bien, pero ahora soy completamente independiente físicamente. Cada segundo vale la pena”, afirmó. De ser una víctima, se ha convertido en una activista, defendiendo a las víctimas de violencia. Actualmente, es gerente de proyectos en eGrab Foundation, una organización sin fines de lucro que ayuda a sobrevivientes de abuso y trata de personas, proporcionando viviendas de transición y recursos.

En los últimos años, Hiatt también ha comenzado a participar en eventos que antes le resultaban demasiado dolorosos. Ha asistido a cumpleaños y baby showers, lugares que evitaba debido a la memoria de sus hijas. Sin embargo, ahora ve estas experiencias como una forma de sanar. La fe ha sido un pilar en su recuperación. “Lo que me da fe”, dijo, “todos necesitamos algo. La mía es que algún día podré abrazar a mis nuevos hijos. Quiero ver esa vez”. A medida que sigue adelante, no busca olvidar la década de tragedia que ha vivido, sino que ha reconstruido su vida y transformado su dolor en una causa. Su deseo de ser madre es una prueba de su elección de seguir adelante, a pesar de lo que ha vivido. Ahora se enfoca en las noticias y en su trabajo con Joseph, reafirmando que no puede seguir viviendo atrapada en el pasado. “No puedo seguir viviendo en lo que pasó, porque lo que hago ahora es aprovechar esta segunda oportunidad que me dieron”.