El grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) ha rechazado la propuesta de alto el fuego presentada por el primer ministro sudanés, Kamil Idris, ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
El asesor principal del líder de las FAR, Elbasha Tibeig, expresó en una publicación en Facebook que la iniciativa de Idris es “un reciclaje de una retórica excluyente obsoleta” y no se diferencia de la postura del líder militar y presidente del Consejo Soberano, Abdelfatah al Burhan. La propuesta del primer ministro incluye un alto el fuego integral que sería supervisado por la ONU, la Unión Africana y la Liga Árabe, y que coincidiría con la retirada de las milicias rebeldes de las áreas que actualmente ocupan en el oeste y centro-sur de Sudán.
Idris detalló que esta retirada sería seguida por el reagrupamiento de los combatientes de las FAR en campamentos acordados, bajo la supervisión de los organismos mencionados. Sin embargo, Tibeig cuestionó la autoridad de Idris para proponer el fin de la guerra, afirmando que “carece de la voluntad y la autoridad para hablar sobre el fin de la guerra, y mucho menos para lanzar una iniciativa política significativa”. Además, criticó el llamado a las FAR para que se retiren de las zonas que controlan, describiéndolo como “más fantasioso que político”.
El asesor de las FAR subrayó que ignorar la existencia de la otra parte como socio en el conflicto convierte cualquier iniciativa en una mera fachada. A pesar de los esfuerzos por alcanzar un acuerdo, ambas partes continúan sin acercarse a una solución. En este contexto, Estados Unidos ha establecido el inicio de 2026 como plazo para lograr una tregua humanitaria en Sudán.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció en una rueda de prensa en Washington que el objetivo es detener los combates antes de principios de 2026 y facilitar un acuerdo que permita la expansión de las operaciones de ayuda humanitaria. La guerra en Sudán, que comenzó en abril de 2023, ha resultado en decenas de miles de muertes y ha devastado el país, generando una de las peores crisis humanitarias del mundo, con más de 13 millones de personas desplazadas y más de 17 millones que han recibido ayuda humanitaria este año, según datos de la ONU.
