La Fiscalía Nacional Económica (FNE) de Chile ha concluido un exhaustivo estudio de mercado sobre la educación superior, revelando que aproximadamente el 35% de los cerca de 5,000 programas de pregrado analizados presentan un retorno económico negativo. Esto significa que los egresados de estos programas no logran recuperar, a través de sus ingresos laborales, la inversión realizada en su educación.
El informe, que se había anticipado en octubre de 2025, destaca que el problema es especialmente grave en el ámbito de la educación técnico-profesional, donde más del 50% de los estudiantes se inscriben en programas que no ofrecen un retorno positivo. En contraste, solo el 22% de los estudiantes en universidades enfrenta esta situación. Las carreras en áreas como tecnología, ciencias y administración sí muestran retornos positivos, alcanzando hasta $100 millones en promedio para los egresados de administración, mientras que las carreras de humanidades, arte y arquitectura han reportado consistentemente retornos negativos.
El análisis de la FNE también indica que las carreras tecnológicas y de derecho tienen Valores Presentes Netos (VPN) significativos, llegando incluso a $300 millones en el caso de las carreras tecnológicas. Esta disparidad en los retornos económicos ha reabierto el debate sobre la calidad y la orientación de la educación superior en el país.
Expertos en educación han expresado su preocupación por estos hallazgos. Mario Sobarzo, académico de la Universidad de Santiago de Chile, describió el fenómeno como “complejo”, señalando que factores como los cambios tecnológicos, las decisiones vocacionales y las políticas de desarrollo influyen en los resultados. Sobarzo también destacó que algunas carreras, aunque con bajo retorno monetario, poseen un valor social y cultural significativo.
Por su parte, el exministro de Educación, Harald Beyer, identificó dos causas principales para los retornos negativos: la falta de información comparable sobre el valor agregado de cada programa y una regulación de aranceles que no refleja adecuadamente el valor esperado para los estudiantes.
Ernesto Triviño, doctor en educación de la Universidad de Harvard, enfatizó que el retorno económico no es la única medida de éxito educativo, ya que la educación también genera beneficios sociales que no se reflejan en los salarios.
Para abordar el problema de los programas con retorno negativo, la FNE ha propuesto cinco líneas de acción: la creación de una plataforma centralizada para la información de programas, la mejora de la transparencia a través de acreditaciones y métricas de valor económico agregado, el fortalecimiento de la orientación vocacional, el seguimiento de egresados con incentivos y la adaptación de normas para facilitar la comparación de la oferta educativa y la movilidad estudiantil.
