Delcy Rodríguez

Delcy Rodríguez: ¿La nueva esperanza de Venezuela o una continuidad del régimen de Maduro en tiempos de crisis?

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha ofrecido colaborar con la administración de Donald Trump, lo que podría marcar un cambio significativo en las relaciones entre ambos gobiernos. Rodríguez, quien asumió el cargo tras la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela el pasado sábado, fue vicepresidenta de Nicolás Maduro y ha estado al frente de la economía del país, que depende en gran medida del petróleo.

En su primer discurso tras asumir el liderazgo interino, Rodríguez no mostró señales claras de alinearse con Trump, a quien se refirió como “extremistas”, reafirmando que Maduro sigue siendo el líder legítimo de Venezuela. Sin embargo, el presidente estadounidense advirtió que si Rodríguez no se ajusta a las expectativas de su administración, podría enfrentar consecuencias severas, incluso más graves que las que ha sufrido Maduro.

Rodríguez, de 56 años y abogada de formación, ha tenido una carrera política destacada, representando la revolución bolivariana iniciada por Hugo Chávez. Su ascenso a la presidencia interina fue inesperado y se produjo en un contexto de creciente incertidumbre en Venezuela. Trump anunció que su secretario de Estado, Marco Rubio, había estado en contacto con Rodríguez, quien se mostró “cortés” y dispuesta a trabajar con el gobierno estadounidense, a diferencia de su predecesor.

En un mensaje publicado en su cuenta de Instagram, Rodríguez adoptó un tono conciliador, expresando su deseo de establecer “relaciones respetuosas” con Estados Unidos y proponiendo una agenda de cooperación que fomente el desarrollo compartido bajo el marco del derecho internacional.

Delcy Rodríguez proviene de una familia con un legado político significativo; su padre fue un líder socialista que murió bajo custodia policial tras ser arrestado por su participación en un secuestro en 1976. A lo largo de su carrera, ha ocupado varios cargos en el gobierno de Chávez y ha sido vista como una figura clave en la administración de Maduro, incluso desempeñándose en ministerios cruciales como el de Economía y Petróleo.

A pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos durante el mandato de Trump, Rodríguez ha mantenido relaciones con sectores republicanos en la industria petrolera y Wall Street, quienes se oponen a un cambio de régimen en Venezuela. Además, su cercanía con el ejército, que ha jugado un papel fundamental en la política venezolana, le otorga una posición de poder en el actual contexto de crisis.

La situación en Venezuela sigue siendo tensa, y el futuro de las relaciones entre el país y Estados Unidos dependerá de las decisiones que tome Rodríguez en su nuevo rol como presidenta interina.