Las celebraciones de Año Nuevo en Chile suelen conllevar un aumento en el consumo de alcohol, lo que a menudo resulta en la indeseada resaca, caracterizada por síntomas como dolor de cabeza, náuseas, fatiga y sed extrema. La recuperación del cuerpo tras una intoxicación alcohólica significativa puede tardar varios días, mientras órganos vitales como el hígado, los riñones y el cerebro trabajan para eliminar las toxinas y restablecer el equilibrio.
Con el fin de mitigar los efectos de la resaca, la Clínica INDISA ha compartido recomendaciones para aliviar los malestares que pueden surgir tras las festividades de fin de año. Dana Bortnick, nutricionista de la clínica, señala que uno de los errores más comunes es pensar que cualquier líquido puede ayudar a la rehidratación después de un consumo excesivo de alcohol. “El alcohol es un potente diurético que provoca pérdida no solo de agua, sino también de electrolitos esenciales como sodio, potasio y magnesio”, explica.
La especialista propone un enfoque integral para combatir la resaca. En primer lugar, sugiere una “hidratación inteligente”: antes de dormir, es recomendable beber al menos dos vasos de agua. Al despertar, se puede preparar una solución casera que incluya agua, un poco de sal marina, jugo de limón y una cucharadita de miel, lo que ayuda a reponer electrolitos de manera natural. Sin embargo, Bortnick aclara que estas recomendaciones son aplicables en casos leves y para personas sanas, y no sustituyen la atención médica en situaciones más severas.
Además, sugiere consumir un desayuno rico en cisteína, un aminoácido que se encuentra en alimentos como huevos y yogur, ya que este apoya los procesos hepáticos. También recomienda incorporar alimentos antiinflamatorios como jengibre, cúrcuma o té verde, que pueden ayudar a manejar algunos síntomas de la resaca.
La nutricionista enfatiza la importancia de planificar las celebraciones, sugiriendo estrategias preventivas como alternar cada bebida alcohólica con un vaso de agua, consumir alimentos ricos en grasas saludables antes de beber y establecer límites claros para evitar una resaca severa.
Por otro lado, Bortnick advierte sobre ciertos remedios populares que pueden agravar la situación. Por ejemplo, el mito de que consumir más alcohol puede aliviar la resaca solo retrasa y empeora los síntomas, además de prolongar la exposición del hígado al alcohol. Asimismo, el exceso de cafeína, aunque puede ayudar con el dolor de cabeza, incrementa la deshidratación y puede causar irritación gástrica. Finalmente, el uso de analgésicos inadecuados, como la aspirina o el ibuprofeno, puede irritar aún más el sistema digestivo ya afectado por el alcohol.
