El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo prevenible para el cáncer de pulmón, a pesar de los avances en su control a nivel mundial.
Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las tendencias en el consumo de tabaco, la cantidad de fumadores ha disminuido de aproximadamente 1.380 millones en el año 2000 a 1.200 millones en 2024. Este descenso es resultado de políticas de control, regulaciones y campañas de prevención efectivas. Sin embargo, la OMS advierte que uno de cada cinco adultos en el mundo continúa usando tabaco o productos de nicotina, lo que mantiene un alto riesgo de desarrollar enfermedades graves, incluso años después de dejar de fumar.
Claudio Solé P., Sub-Director Médico de Clínica IRAM, enfatiza la importancia del diagnóstico precoz en el cáncer de pulmón, afirmando que “cuando esta enfermedad se detecta de forma precoz, los tratamientos son más efectivos y la sobrevida aumenta significativamente”. Solé recomienda el screening mediante un TAC de tórax de baja dosis para personas de entre 50 y 80 años con un historial de consumo de tabaco de al menos 20 paquetes al año. A pesar de que los ex fumadores pueden ver reducido su riesgo, este no desaparece completamente, lo que hace que el screening sea crucial para detectar lesiones en etapas iniciales.
El informe de la OMS también revela un aumento preocupante en el uso de cigarrillos electrónicos, con más de 100 millones de personas en el mundo utilizando vapeadores, de los cuales 86 millones son adultos y 15 millones son adolescentes de entre 13 y 15 años. Los expertos advierten que la industria del tabaco ha evolucionado, introduciendo nuevos productos de nicotina que se presentan como “alternativas menos dañinas”, pero que podrían generar una nueva ola de adicción, especialmente entre los jóvenes, amenazando los avances en salud pública logrados en las últimas décadas.
La disminución en el consumo de tabaco tradicional no debe llevar a la complacencia, sino que requiere un esfuerzo renovado en prevención, educación y detección temprana. Muchos fumadores y ex fumadores no acceden a controles médicos a tiempo, lo que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. Solé subraya que “ya sea a través del consumo de cigarrillos tradicionales, tabaco o el uso de vapeadores, el riesgo es real” y lamenta que la mayoría de los pacientes consulten tardíamente.
Para abordar esta problemática, es fundamental promover medidas efectivas de prevención, regular adecuadamente los nuevos productos de nicotina y fortalecer la educación en salud. Esto requiere una colaboración activa entre el sector público y privado, incluyendo autoridades, organizaciones de salud, instituciones educativas y la comunidad en general. Además, es esencial facilitar el acceso al screening para la población en riesgo, como fumadores y ex fumadores.
