El último episodio de “El Internado” se caracterizó por intensas revelaciones y un ambiente cargado de emociones, donde los participantes abordaron temas de relaciones pasadas y rivalidades. En una conversación que captó la atención de los espectadores, Camila Nash rememoró su experiencia en otro reality show, donde fue eliminada por Fanny Cuevas en una prueba que describió como “cabrona”.
Durante el diálogo, Arenita, otra de las participantes, indagó sobre la relación de Camila con Fanny en ese entonces. Camila respondió de manera directa, afirmando que, aunque en el reality se llevaban bien, hubo actitudes posteriores que no le agradaron. “La h… lloraba porque el Chispa le hacía bullying y yo la contenía un montón. Después hubo actitudes que no me gustaron”, comentó Nash, revelando la complejidad de sus interacciones en el programa.
El tono de la conversación se tornó aún más intenso cuando Camila habló sobre su relación con un conocido animador de televisión, a quien acusó de manipulación. “El h… me manipuló, él estaba en la radio y todo el mundo lo llamaba cornudo. Ahí comenzó a revivir, porque él era pura radio. Yo entré, lo llamé para terminar y comerme a ese monumento (Thiago Cunha) tranquila, y traté y se puso a llorar”, relató, añadiendo que el animador estaba aprovechándose de su fama mientras le era infiel.
El episodio también incluyó momentos de empatía entre las participantes, como cuando Arenita se identificó con la experiencia de Camila, haciendo referencia a su propia historia con Karol Lucero. Camila, por su parte, reveló un episodio desconocido sobre su relación con Lucero, afirmando que él también había mostrado interés en ella antes de comenzar su relación con Cata Vallejos. “Entré a la fiesta y andábamos medio cita y medio no, íbamos a salir juntos, en una voy a bailar, vuelvo al grupo donde estaba él, y la Cata Vallejos así, clavada, y nunca más lo soltó”, expresó, dejando claro que la relación de Vallejos con Lucero comenzó en un momento que ella consideraba significativo.
Este episodio de “El Internado” no solo ha generado revuelo por las confesiones de sus participantes, sino que también ha puesto de manifiesto las dinámicas complejas y a menudo conflictivas que surgen en el mundo de los reality shows.
