Un estudio reciente sugiere que el consumo moderado de cafeína podría ofrecer beneficios protectores contra el deterioro cognitivo y la demencia.
La investigación, publicada en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), analizó datos de 131.821 personas y concluyó que quienes consumen entre dos y tres tazas diarias de café o té con cafeína tienen un 15% a 20% menos riesgo de desarrollar demencia en comparación con aquellos que ingieren poca o ninguna cafeína. Este estudio se basa en dos grandes investigaciones de seguimiento a largo plazo, el Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-up Study, y consideró múltiples factores que pueden influir en la salud cerebral, como enfermedades previas, uso de medicamentos, hábitos alimenticios, nivel educativo, tabaquismo y antecedentes familiares.
Los resultados del estudio se mantuvieron consistentes incluso en individuos con predisposición genética a enfermedades como el Alzheimer. Además, se observó que los participantes que consumían más cafeína reportaban menos problemas de memoria y obtenían mejores resultados en pruebas cognitivas, lo que se traduce en un envejecimiento cognitivo más lento, estimado en aproximadamente siete meses menos en mujeres mayores de 70 años.
Aunque los hallazgos no establecen una relación causal directa, los expertos consideran que la evidencia es sólida y biológicamente plausible. Según la investigación, tanto el café como el té contienen cafeína y polifenoles que podrían contribuir a la protección del cerebro al reducir la inflamación, el estrés oxidativo y mejorar la salud vascular y metabólica.
Sin embargo, los investigadores advierten que estas bebidas no deben considerarse un “escudo mágico” contra la demencia. La prevención de esta enfermedad depende en gran medida de mantener un estilo de vida saludable, que incluya ejercicio regular, una dieta equilibrada y un buen descanso.
