Transformaciones en El Bosque Norte e Isidora Goyenechea a lo largo del tiempo.

El Bosque Norte e Isidora Goyenechea: Un viaje por la transformación gastronómica de Santiago y su impacto en la ciudad

La historia gastronómica de Santiago ha visto cambios significativos en las últimas décadas, especialmente en las calles El Bosque Norte e Isidora Goyenechea, que han experimentado trayectorias opuestas. Mientras que El Bosque Norte fue el epicentro de la oferta culinaria en la capital durante los años 90, hoy en día su actividad ha disminuido notablemente, en contraste con el auge de Isidora Goyenechea.

Durante la década de 1990, El Bosque Norte se consolidó como un vibrante circuito gastronómico, atrayendo a una variada clientela que incluía desde ejecutivos de Sanhattan hasta políticos y ciudadanos en busca de entretenimiento. Este cambio comenzó con la apertura del restaurante Baltazar en 1982, creado por el chef Carlos Monge, quien transformó la zona de un área residencial a un destino gastronómico. Según el arquitecto Sebastian Gray, “El precursor de ese barrio fue él, porque cuando se instaló sólo habían casas”. La crítica gastronómica Soledad Martínez contribuyó a su fama con un artículo en El Mercurio, lo que marcó el inicio de una nueva era para la avenida.

A partir de la popularidad de Baltazar, otros restaurantes comenzaron a abrir en la zona, como el Hereford Grill, que se estableció en El Bosque Norte y rápidamente se convirtió en un éxito. Su propietario, Gabriel Délano, recuerda que “desde el primer día el restaurante fue un éxito”. Durante los años 90, El Bosque Norte se llenó de vida con locales como El Club, Isla Negra y el Pub Licity, que se convirtieron en puntos de encuentro para la sociedad santiaguina.

Sin embargo, a partir de la década del 2000, la situación comenzó a cambiar. La vecina Isidora Goyenechea empezó a atraer a más comensales, con la llegada de restaurantes como Le Due Torri y Pinpilinpausha, que se establecieron en un área que, hasta entonces, carecía de una oferta gastronómica significativa. La inauguración de la remodelada Plaza Perú en 2002, que incluyó 600 estacionamientos subterráneos, impulsó aún más el desarrollo de Isidora Goyenechea, mientras que El Bosque Norte comenzó a perder su atractivo.

La prohibición de estacionamiento en superficie implementada por la Municipalidad de Las Condes también afectó negativamente a El Bosque Norte, según Délano, quien afirma que “sin estacionamientos se enfrió todo”. Además, el desarrollo inmobiliario en la zona llevó a la desaparición de muchos de los restaurantes emblemáticos que habían prosperado allí.

Hoy en día, El Bosque Norte presenta una oferta limitada, con pocos restaurantes y una predominancia de farmacias y bancos, mientras que Isidora Goyenechea ha florecido, convirtiéndose en un destino atractivo para turistas y locales, con una variada oferta gastronómica y una vida nocturna activa. La transformación de estas dos calles refleja no solo cambios en la gastronomía de Santiago, sino también en la dinámica social y económica de la ciudad.