Explora cómo el cerebro justifica decisiones a través del autoengaño.

Neurociencia y autoengaño: ¿cómo justifica el cerebro decisiones inexplicables?

En el último episodio de La Fórmula Podcast, el doctor en física y neurocientífico Andrés Rieznik aborda el intrigante concepto del intérprete cerebral, un mecanismo que actúa como un narrador interno de nuestras decisiones y acciones. Este episodio explora cómo el cerebro puede engañarnos para justificar comportamientos que, a primera vista, parecen inexplicables. Rieznik también discute la importancia de la salud mental y cómo podemos aprender de nuestras percepciones.

El intérprete cerebral y el autoengaño

Rieznik explica que el intérprete cerebral es un circuito neuronal que se encarga de interpretar nuestras acciones y decisiones. Este mecanismo puede llevarnos al autoengaño cognitivo, donde justificamos nuestras elecciones sin ser plenamente conscientes de ello. En el podcast, se menciona que el cerebro tiene la capacidad de crear memorias falsas para dar sentido a nuestras experiencias.

El neurocientífico comparte una anécdota personal sobre su abuelo, un geólogo que influyó en su vida y su interés por la ciencia. Al fallecer, Rieznik encontró un libro de Timothy Ferriss que contenía experimentos sobre la cognición realizados en la década de 1980 por Michael Gazzaniga. Estos experimentos involucraron a pacientes con el cuerpo calloso cortado, lo que les permitía estudiar la comunicación entre los dos hemisferios del cerebro.

En uno de los experimentos, se les mostraba una palabra en el campo visual derecho, y los participantes podían verbalizar lo que veían. Sin embargo, cuando se les mostraba una imagen en el campo visual izquierdo, que estaba asociado con el hemisferio derecho, no podían reportar lo que habían visto, aunque podían dibujarlo. Rieznik destaca que esto demuestra cómo el cerebro puede crear narrativas que justifican nuestras acciones, incluso cuando no tenemos conciencia de ellas.

Investigaciones sobre la percepción y la decisión

Rieznik también menciona un estudio realizado en 2005 por un grupo de investigación sueco que exploró cómo las personas pueden ser influenciadas en sus decisiones de manera sutil. En este estudio, se mostraron fotos a los participantes y se les pidió que eligieran cuál consideraban más atractiva. Sin embargo, las fotos se cambiaban de forma sutil, lo que llevó a los participantes a justificar sus elecciones sin ser conscientes de la manipulación.

El neurocientífico señala que la confianza en nuestras decisiones es un buen indicador de la metacognición, que es la capacidad de evaluarnos a nosotros mismos. En sus investigaciones, Rieznik ha encontrado que las personas tienden a confiar en sus decisiones, incluso cuando estas pueden estar influenciadas por factores externos.

Salud cognitiva y envejecimiento

En el podcast, Rieznik también aborda la importancia de mantener una buena salud cognitiva a medida que envejecemos. A partir de la década de 1990, los médicos comenzaron a realizar autopsias que revelaron que el deterioro cerebral variaba entre las personas, incluso si todas presentaban signos de deterioro cognitivo. Esto sugiere que cada individuo puede construir su propia reserva cognitiva a lo largo de su vida.

El neurocientífico menciona que hay tres factores clave que contribuyen a una buena salud cerebral: ejercicio físico, buena alimentación y actividad intelectual. Mantenerse intelectualmente activo y aprender cosas nuevas puede ayudar a preservar las capacidades cognitivas y frenar el deterioro. Además, los vínculos sociales y el cuidado emocional son importantes para minimizar la soledad, que es un predictor significativo de la salud mental en la vejez.

Inteligencia y aprendizaje continuo

Rieznik también discute la diferencia entre la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada. La inteligencia fluida, que se refiere a la capacidad de resolver problemas y pensar de manera abstracta, tiende a declinar con la edad, mientras que la inteligencia cristalizada, que se basa en el conocimiento y la experiencia acumulada, puede crecer a lo largo de la vida.

El neurocientífico concluye que el aprendizaje continuo y la adquisición de nuevos conocimientos son fundamentales para mantener la salud cognitiva. A medida que aprendemos y relacionamos nueva información con lo que ya sabemos, nuestra inteligencia cristalizada se expande, lo que puede ser beneficioso para nuestra salud mental y cognitiva a largo plazo.